A horas de la oficialización de las boletas, el próximo sábado, el reloj de cara a las elecciones empieza a correr. Y los partidos políticos comienzan a definir la logística y las estrategias de campaña.

El rubro boletas suele ser uno de los más controvertidos. No sólo porque es uno de los más caros en la rendición de cuentas de las alianzas, sino también por el recuento de votos, que puede estar viciado por trampas y fraudes, o por cuestiones más simples como confusiones por parte del electorado.

En ese sentido, surge una inquietud. ¿Qué pasa dentro del cuarto oscuro con las boletas de un candidato que decide bajarse o es vetado por la Justicia?

Según publicó Infobae, el caso más emblemático fue el de Carlos Saúl Menem en las últimas elecciones de medio término, en el 2017, en las que volvió a ser electo senador por La Rioja por seis años más, hasta el 2023.

Unas semanas antes de las PASO, la Cámara Nacional Electoral falló en contra del ex Presidente tras una presentación de la alianza Cambiemos de La Rioja vinculada la causa armas. La CNE, sin embargo, resolvió con las boletas con el nombre y el rostro de Menem ya impresas y aprobadas, por lo que el Frente Justicialista Riojano llevó esas mismas boletas al cuarto oscuro, por dos razones: porque no tuvieron tiempo de imprimir nuevas y porque se aferraron a la estrategia épica de la proscripción.

En caso de que el fallo quedara firme, los votos irían para Florencia López, segunda en el binomio para el Senado.

En las primarias de agosto, la boleta que llevaba al senador obtuvo más del 44% de los votos, a pesar de haber sido prohibido por la Justicia. Quince días antes de las elecciones generales de octubre, la Corte Suprema desestimó el fallo de cámara y habilitó al final a Menem a ser candidato.

Si los candidatos desisten de competir por motus propio, y antes de la impresión de las boletas, se supone que no estarían en el cuarto oscuro, a menos que la decisión se tome en vísperas del comicio, cuando las boletas ya están en poder de la Justicia y dentro de las urnas para ser distribuidas en los colegios.

En ese hipotético caso, los votos valen para el resto de los tramos. O, si el que desiste de competir es, por ejemplo, un postulante a presidente, los votos son válidos para el candidato a vicepresidente.

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