La política de Suecia recibió con sorpresa que Magdalena Andersson, flamante primer ministra electa del país, renunció a su cargo a solo ocho horas de haber asumido. La ahora ex mandataria presentó la dimisión luego de que parte de su coalición le quitara el apoyo por el proyecto de Presupuesto que fue presentado.

"Según la práctica constitucional, un gobierno de coalición debe dimitir cuando sale un partido. No quiero dirigir un gobierno del que se cuestione su legitimidad. Por eso he presentado mi dimisión", explicó Andersson.

La líder del partido socialdemócrata había logrado el apoyo necesario para su elección al negociar con el Partido de Izquierda, que le ofreció su apoyo a cambio del aumento de las pensiones. Cedieron las partes y Andersson logró 117 votos a favor, 174 en contra y 57 abstenciones (para ser elegido primer ministro, el candidato debe no tener la mayoría de la Cámara en contra, fijada en 175 escaños).

Pero al presentar el Presupuesto en el Parlamento, el Partido Verde (partido ecologista) retiró su apoyo debido a las concesiones hechas a la izquierda, lo que resultó en insuficientes votos para aprobarlo.

A partir de ello, Andersson, que fue la primer mujer elegida en ese cargo, presentó su dimisión. El objetivo de la ex mandataria era mantener la socialdemocracia en el poder, que atraviesa un periodo histórico de baja aceptación (25%). En paralelo, el aumento de popularidad de sectores más conservadores de la política nacional, como los Demócratas Suecos, un partido populista y antiinmigración, es visto con preocupación.

Por ello, en una nueva votación que deberá realizarse, las chances de que Andersson sea reelecta son considerables. El Partido Verde (que había retirado su apoyo), analiza la posibilidad de volver a inclinarse por ella (probablemente Andersson deba cumplir con algún pedido) y el Partido de Centro ha prometido abstenerse, lo que en la práctica equivale a respaldarla.

"El Partido del Centro le abrirá la puerta para que sea primera ministra. Nos queremos asegurar, de nuevo, de que Suecia tenga un gobierno que no dependa de los Demócratas Suecos", sostuvo Annie Loof, líder del Partido del Centro.

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