“¿Hay comedor hoy?”, pregunta un nene desde la calle. “No, hoy no”, le responde Olga con una mirada triste desde la puerta. La responsable del comedor Ayelén en el barrio Las Dalias debe avisar que por ahora no hay almuerzos y meriendas. “A veces les tengo que decir que no hay comida y los chicos no entienden”, confiesa a Telediario, el noticiero de Canal Diez.

Por estos días, el comedor, ubicado en Los Naranjos y Vuelta de Obligado, no pudo ofrecer el servicio a los 60 chicos y sus mamás que asisten a diario, por falta de gas. “Usamos garrafa de 10 kilos, pero no se puede hacer nada. Nos cortaron el servicio del municipio que daba dos por mes y ahora una señora del barrio me dio la plata para comprar una, así que el lunes, si podemos, vamos a abrir”, expresa.

Fue fundado por Rosa Campos, la mamá de Olga, y funciona hace 24 años, en la que era su casa. “Ella movía mucho, tenía todo en su cabeza y conseguía todo”, recuerda. Sin embargo, “ahora cuesta remarla”.

“Se hace difícil hay gente que me llama para donar, pero van, vienen y no vuelven más. Y nosotros seguimos esperando”, agrega.

El comedor tiene un horno pizzero que está incompleto y no funciona. Todo se prepara en una cocina pequeña en la que no entran dos ollas. Las alacenas están vacías. Si bien no guardan el stock en el lugar por inseguridad, en este momento no cuentan con los insumos necesarios para ofrecer la comida.

Lo que recibe el comedor es en partes del Estado, pero también cuentan con donaciones y ayuda de voluntarios. Por ejemplo, la instalación eléctrica estuvo a cargo de estudiantes de una escuela técnica de la ciudad. “La gente llama para traer mercadería”, afirma Olga. “El gas es prioridad y recibimos lo que puedan alcanzar. A veces faltan artículos de limpieza, la higiene es fundamental y no tenemos elementos. Habíamos dejado la escoba afuera y se la llevaron”, señala.

Los 60 chicos llegan al comedor en dos tandas, después del mediodía y a la tarde, que son muchos más. Pero a veces Olga tiene que avisar que no pueden recibir el plato de comida. “Me pongo mal porque no hay y ellos no entienden que no hay para darles de comer”, lamenta.

El jueves se conoció que aumentó la pobreza en Mar del Plata y esto se refleja en Ayelén. “Cada vez vienen más chicos. Vienen chicos que no los conocemos, pero almuerzan igual. Tenés que recibirlos y ver cómo les das de comer a esas familias”, expresó.

Quienes puedan colaborar pueden contactarse a través del Facebook del comedor o al teléfono celular (223) 156-005711.

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