Griselda Siciliani, Malena Sánchez, Cecilia Roth, Laura Azcurra, Julieta Díaz, Jazmín Stuart y Thelma Fardín fueron solo algunas de las integrantes de Actrices Argentinas que se hicieron presentes en la conferencia de prensa realizada en el auditorio Bauen en Capital Federal este jueves por la tarde. La convocatoria tenía como principal fin realizar una denuncia pública por acoso sexual y maltrato. La víctima es Anahí De la Fuente, una ex empleada del área de comunicación del Centro Cultural San Martín que habría sido víctima del directivo Diego Pimentel.

"Gracias a todos los que estamos aquí. Somos 60 organizaciones feministras y transfeministas de la cultura, la educación y los derechos humanos que nos comunicamos para dar un mensaje urgente", comentó Laura Azcurra en el comienzo de la conferencia de prensa. Luego pasó a leer los nombres de cada una de las organizaciones participantes.

"Nos unimos para visibilizar de forma masiva una realidad extendida en todos los ámbitos académicos y laborales. La violencia de género y el acoso sistemático ejercido desde el abuso del poder".

A continuación fue Jazmín Stuart quien tomó la palabra y continuó leyendo el comunicado: "Acompañamos en este acto la denuncia penal de Anahí de la Fuente, quién sufrió acoso y maltrato dentro del Centro Cultural San Martín por un directivo que a su vez es responsable de una cátedra dentro de la UNA. También acompañamos a todas aquellas personas que día a día sufren violencia de género en sus respectivos trabajos y universidades y que todavía no pudieron alzar su voz".

"Repudiamos por completo el hecho de que un sujeto que ejerce este tipo de violencia ocupe cargos jerárquicos en espacios que reúnen la cultura, la educación y el estado y estamos aquí para decir basta. En un país en dónde el trabajo es cada vez más inaccesible y precarizado, no podemos des oir las voces de quiénes por la necesidad imperiosa de conservar un puesto laboral, deben soportar día tras día el acoso sexual y la vulneración de sus derechos fundamentales".

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Acto seguido, Alejandra Flechner expresó: "Jefes que creen ser dueños de los cuerpos de sus empleades, manoséandoles, haciendo comentarios sobre su aspecto físico, su vestimenta, insinuándose, persiguiéndoles y castigándoles al primer asomo de rechazocon gritos o trabajos fuera del horario pautado. Tratándoles de incapaces, rebajándoles por su género, haciéndoles realizar tareas no correspondiéntes y humillándoles públicamente en caso de no cumplir con sus reglas machistas y autoestablecidas. Estas personas, además, generan climas persecutorios y atropello laboral en las áreas que lideran propiciando el silencio y el temor de quienes atestiguan estos actos abusivos. Cuándo la víctima decide hablar la amenazan de manera encubierta o directa. Cuándo la víctima decide denunciar, la dejan sin trabajo como a nuestra compañera".

En última instancia Anabel Cherubito declaró: "Cuándo la posibilidad de que otro empleade sea testigo y decida acompañar a la víctima, utilizan ciertos métodos de extorsión con prácticas obvias como inesperados aumentos aumentos de sueldo en un evidente intento de comprar su silencio. Si esto no afecta el trato, también son amenazados con dejarles sin empleo. Basta de encubrimiento, basta de naturalizar la violencia, basta de amiguismos que ubican a agresores en espacios de poder, y definitivamente basta de silenciar a las víctimas a través de actos intimidatorios y de amenazas. La mayoría de las veces este funcionamiento es propiciado por un modo de contratación basura avalado por el Estado, el cuál no asegura la protección de los derechos básicos de les trabajadores".

Al finalizar hubo un espacio de preguntas para los periodistas presentes en el lugar.

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