La llegada de la Pandemia no hizo otra cosa que mostrar nuevamente lo mal que estamos en cuanto a desarrollos inmobiliarios en general, no me refiero sólo a grandes torres frente al mar, también hablemos del resto del ejido urbano que necesita crecer para satisfacer las necesidades de una ciudad, con los 4 puntos clave: habitar, trabajar, recrearse y circular.

Mar del Plata experimentó un enorme crecimiento de construcciones en las décadas del 40 y del 50. Esto fue posible gracias no sólo a valientes emprendedores que se animaron y se “jugaron”, sino a la intervención activa del estado con políticas como la de 1959 (Ordenanza 1117 de lineamientos del Plan de Urbanismo que terminara entrando en vigor en 1963. En ese momento el estado colaboró en la implementación de esta nueva arquitectura a través de créditos para la construcción de edificios de propiedad horizontal. El Banco Hipotecario era el encargado de fomentar mediante préstamos la construcción o la adquisición de inmuebles destinados a ser divididos en departamentos. Así el volumen de obras trepó de una manera increíble, el volumen de mano de obra utilizada fue inmensa. Mar del Plata se mostraba al mundo como una ciudad moderna, ya no el balneario de la “Belle Epoque”.

Qué lejano parece eso. Hemos madurado mucho en los últimos 20 años. Hemos aprendido qué le hace bien a Mar del Plata y qué cosas debemos cuidar. Tenemos que ser consecuentes de eso, sabiendo también que la industria de la construcción está en un momento muy complicado.

Por primera vez todos los actores de la industria (desarrolladores, constructores, comercializadores, administradores, UOCRA, etc.) se han juntado y le están llevando al gobierno de turno propuestas para salir adelante. Sería bueno que el ámbito público y el privado pudieran trabajar en conjunto, entiendo que salimos juntos o perdemos todos.

Hay un plan de la reconstrucción de la economía a través de la Construcción Privada, que en Mar del Plata es de más del 95% del volumen de obras. Para lograrlo, definitivamente hay que trabajar en incentivos que generen interés en nuevas inversiones para el sector. Las condiciones de contexto las tiene que generar el estado, tanto nacional, provincial como municipal. Está en manos de nuestros ediles ayudar a la madre de las industrias, que derrama como pocas. En otras latitudes los gobiernos están llamando a Desarrolladores para que instalen sus empresas, con beneficios fiscales que aquí son ciencia ficción.

Recordemos que esta es una industria que le genera a las arcas del estado enormes ingresos: el 50% de la inversión total de un desarrollo se va en recaudación fiscal directa + indirecta (impuestos, Tasas y Contribuciones). Por otro lado, la construcción privada genera rápidamente empleo calificado y no calificado.

Sería muy bueno que nuestros legisladores vean que la salida a un mejor país jamás puede venir de la mano de un subsidio eterno, es fundamental poner de pie al país generando trabajo genuino. Recordemos que tenemos un problema serio de déficit habitacional, ¿será una buena oportunidad para matar dos pájaros de un tiro?

En otros países del mundo, algunos vecinos, la política de estado ha sido contundente, funcionó. Reglas claras. Previsión. Lo mismo debería suceder alguna vez aquí, que ser desarrollador deje de parecerse a un “timbero” que comienza un proyecto y varios años después cuando lo termina, le cambiaron tanto las variables que nadie sabe donde va a quedar parado.

Estamos complicados, pero delante de una gran oportunidad. Aparecen buenas intenciones, al menos hay gente que se está sentando en la mesa a escuchar. Ojalá esas charlas se logren convertir en políticas. No sólo necesitamos lo que nos digan desde el estado Nacional o provincial, también desde el Municipio se pueden poner al hombro la situación, no ser la máquina de impedir, sino sumarse a colaborar con decenas de empresas y emprendedores que sueñan con la “próxima Mar del Plata”, por qué no consensuamos ¿qué y dónde? En el mundo vemos Torres que generan admiración, aquí parecen una mala palabra. ¿Será que no hemos evolucionado lo suficiente?

La Cadena de Valor del sector está unida y lista para impulsar la Re- Construcción del País. Ojalá esta vez podamos.

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