Por Federico Bruno (*)

En "Los preparados", Sebastián Chilano se abrió paso en la novela de no ficción y logró romper el tabú del médico que escribe sobre sí mismo y no es para endiosarse. Por el contrario, se muestra vulnerable y sensible a todos los males de este mundo.

El texto comenzó siendo "un ensayo sobre la muerte" y terminó como novela con un "alto nivel de autoidentificación" atravesada principalmente por la pérdida de su padre, resume el autor marplatense prolífico que llegó a publicar un libro por año durante más de un lustro.

“Es un libro que le hace un gran homenaje a mi viejo y habla de una época que terminó con él”, dice Sebastián, también autor de "El Lémur", junto a Mauro de Angelis, y de "En tres noches la eternidad", "Tan lejos que es mentira" y "Riña de Gallos", entre otros títulos.

Puesto en el trance de la ausencia dolorosa, resuelve cumplir el mandato implícito del oficio con el que coquetea mientras ejerce la medicina. Y elige hacerlo como un anatomista. Nos pone frente a las narices un preparado, un pedazo humano, un trozo de un cuerpo cadavérico, y comienza a levantar capas de tejido, escudriñando debajo con ojo profesional. Clava el bisturí, abre surcos, cambia de herramienta, pico y pala, penetra profundo, nos sumerge en las entrañas de la materia innombrable.

“La piel esconde todos los secretos que disfrazamos con la voz”, se justifica. De este modo, el médico se inmola en la espesura misma de la materia de la vida, y va dejando atrás lo corpóreo, así aparecen el mar, la pecera, la ballena encallada, el abuelo que se ha suicidado con dos tiros, la hermana que no fue, el dolor, los cigarrillos y los esputos que amenazaron la continuidad paterna, el olor a formol del preparado de sus años de estudiante, el casino, la vejez, el miedo. ¿Quién podría emerger impune de semejante inmersión.

¿Por qué es importante leerlo?

Más allá de la ficción, es la oportunidad de leer a un médico (que además escribe muy bien) hablar con franqueza de la muerte y sus fantasmas.

Estructura

Capítulos breves y alto contenido poético en cada uno de los pasajes. Hay escenas muy evocativas del protagonista con su padre, zapatero de profesión, donde por ejemplo tiñe zapatos con un nivel de concentración y detallismo asombroso.

Una frase subrayada

—Durante gran parte de mi infancia viví en el puerto, en la esquina de Magallanes y Posadas —la intersección de un marino y un médico— en un edificio de tres pisos construido arriba de una heladería que todavía hoy sigue abierta. Por esas calles, Di Tullio habrá caminado bajo el resplandor del cielo a las cinco de la mañana y habrá temblado de alegría ante las nubes amarillas cargadas de humedad y olor a pescado que presagiaban una buena quincena de trabajo en las fábricas. Mi padre también miraba ese cielo amarillo, aspiraba ese olor y se alegraba. Lo recuerdo de pie, fumando en el balcón, apoyado contra la baranda del primer piso, con la mitad del torso asomado arriba de la heladería San Marino, vigilando a los que compraban helado abajo. Miraba los autos sin prestarles atención, tirándoles el humo y las colillas, llenándose los pulmones de nicotina y harina de pescado. Di Tullio sufría —como mi padre, como todos los que viven en el puerto— cuando no sentía ese olor. Eso no era bueno. El olor era bendición.

Curiosidad

La mención a zonas distintivas de la ciudad como el puerto local, la recreación del entierro de Margarita Di Tullio, y las anécdotas de Sebastián como médico del Casino Central convierten a "Los preparados" en una de las mejores novelas que tienen a Mar del Plata como escenario principal.

Sinopsis

Cuando un escritor honesto se enfrenta a la muerte cercana, la del ser amado, la que más duele, no puede ignorarla. Sabe que debe enfrentarla o de otro modo sucumbirá. Debe apilar tantas palabras como sean necesarias para sellar esa tumba, y evitar de ese modo que el fantasma vuelva una y otra vez a buscarlo, a invadir sus grietas. Cada escritor sabe cuántas y cuáles, de qué grosor, qué tipo de cantera le proveerá las piedras adecuadas.

¿Quién lo escribió?

Nació en 1976 y vive en Mar del Plata. Es médico clínico y escritor. Autor de las novelas Riña de gallos (Ediciones B, 2010), Las reglas de Burroughs, ganadora del premio Laura Palmer no ha muerto 2012 y editada ese mismo año por Gárgola Ediciones. Le siguieron las novelas: Tan lejos que es mentira (Letra Sudaca, 2013), Méndez (Vestales, 2014), En tres noches la eternidad (Vestales, 2015) y Ningún otro cielo (Letra Sudaca, 2017). En colaboración con Fernando Del Rio publicó dos novelas: Furca. La cola del lagarto (Ediciones B, 2009) y El geriátrico (Ediciones B, 2011) Participó en Antología de cuentos del Festival Azabache, Osario Común (Editorial Muerde Muertos, 2013) Antología Noir Revista Los Bárbaros (2019), Barcelona-Buenos Aires. Once mil kilómetros (Baltasara Editora, 2019) y Palabra para la poderosa (2020). Mantiene su blog Falansterio. Es parte de la librería marplatense El gran pez. En 2011 ganó el premio Alfonsina a la trayectoria literaria. Su último libro se llama "El lémur" y fue publicado en coautoría con Mauro De Angelis.

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(*) Federico Bruno es periodista especializado en literatura. Conductor del programa de radio "Invasión de Brolis", premiado con el Martín Fierro Federal como mejor programa cultural-educativo.

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