Volvía caminando hacia su casa después de compartir un asado con amigos en el barrio Parque San Martín, en Merlo. Solamente le faltaban cinco cuadras para llegar cuando una patota lo sorprendió. Eran las 3 de la mañana del viernes y estaba solo. Entonces los cuatro agresores le pegaron hasta el cansancio a Fabio Aguilera (26).

Recién cuando los atacantes se fueron, la víctima pudo tocar la puerta de un conocido. El vecino llamó a la madre de Fabio, que lo fue a buscar y lo llevó al hospital. Pero "Junior", como le decía su familia, estaba desangrado por dentro. Sufrió convulsiones y no aguantó las operaciones. El joven murió a las 19 del viernes.

"Le pegaron hasta que se cansaron. Nadie salió a ayudarlo. No pasó la Policía ni nada", denuncióSusana, una de las tías de la víctima.

Pero antes de quedar inconsciente, Fabio alcanzó a hablar. Y dio los nombres de los agresores. Especialmente de uno, que en el momento del ataque tenía puesta una tobillera electrónica de monitoreo porque es un delincuente con prisión domiciliaria.

Justamente esa habría sido la causa de la agresión. Es que, según la versión de la familia de la víctima, el asesino estaba detenido con prisión domiciliaria por una denuncia de un primo de Fabio, al que le robaron la moto y lo balearon. Después de aquella denuncia, el delincuente le habría jurado venganza a toda la familia.

"Se agarró con 'Junior' porque este delincuente había tenido problemas con otro de mis sobrinos, al que le robó la moto y lo corrió a tiros. Y por eso tiene la causa por la que está con la pulsera", dijo una de sus tías.

"Como el padre arreglaba con la Policía y pagaba, nunca lo detenían. Hasta que yo lo ayudé a mi sobrino cuando le robaron la moto. Entonces el padre no le pudo pagar a la Policía porque el jefe de calle no le quiso recibir la plata. Yo había hecho un habeas corpus para proteger a mi familia. Si no, estaría libre", agregó la mujer.

"Junior" trabajaba haciendo changas como fletero, después de que se quedó sin trabajo como chofer de camiones. Vivía con sus padres en Yapeyú y Aristóbulo del Valle, en el mismo barrio Parque San Martín donde vive el asesino, preso con tobillera electrónica.

el atacante se presentó este martes en el juzgado donde tramita su causa por robo para "justificar que tenía la tobillera desactivada por las lluvias". Pero la familia de Fabio dice que en realidad el aparato nunca funcionó y que era común ver al joven paseándose "por la calle con un revólver".

El crimen de Aguilera es investigado por la fiscalía N° 8 de Morón, que aún no tomó ninguna determinación. El joven ya fue sepultado pero todavía no hay detenidos.

Fuente: Clarín.

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