Qué bien que viene este triunfo, valioso, de visitante y luego de una racha de magros resultados. Aldosivi le ganó a Colón, en Santa Fe, por 2 a 0, y cerró este año con una necesaria sonrisa.

Es la oportunidad para ir a descansar con otro ánimo, luego de una serie de malos resultados que habían golpeado al grupo. Se notaba en la cancha, con un juego pobre, como el que se vio el último domingo en el Mundialista, con un empate en cero ante Independiente.

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No alcanzan estos tres puntos para escapar de la zona de descenso pero suman fuerte, porque a la hora de los promedios siempre los buenos resultados permiten sacar ventaja más pronta ante otros rivales con más antigüedad en la categoría.

Era también un partido de esos que valen más que esos tres puntos, porque le restó a uno de los que andan en el fondo de esa tabla de los que buscan permanecer y ser parte del próximo torneo de Superliga.

No fue una gran tarde en términos de producción futbolística para el equipo que conduce Miguel Ángel Hoyos, Pero sí de aciertos a la hora de aprovechar los errores rivales. Así llegaron los dos goles, el primero de penal convertido por Rincón y el segundo desde la picardía de Andrada, rápido para sumar ante una falla de la defensa rival.

Fue también un premio para este Aldosivi que fue a una cancha difícil y demostró desde el primero minuto que no se iba a quedar a esperar la propuesta de Colón. Con sus dificultades para generar ataques claros, recostado en el despliegue de su mediocampo y esta vez con una defensa algo más sólida, fue por más. Y tuvo premio.

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Había avisado con un tiro libre rematado por Grahl. La pelota dio en el travesaño. Sobre los 40 minutos de la primera mitad llegó la apertura del marcador. Mano del defensor Olivera, penal y Rincón cobró la falta con remate cruzado. Fara tuvo chances de aumentar, pero el arquero rival controló. Era casi la oportunidad para resolver un partido que parecía accesible, salvo que se cometieran errores.

Aldosivi estuvo atento y las fallas graves estuvieron en el “sabalero”. Sobre el final, cuando parecía partido liquidado por mínima diferencia, el defensor Schmidt jugó el balón hacia atrás y Andrada, oportuno, interceptó y marcó el segundo.

Frente a un rival de peso, reciente finalista de una copa internacional, el equipo marplatense esta vez sí estuvo a la altura. Ganó y festejó. Ahora es momento de descansar. Porque lo que falta es mucho.

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