Aldosivi está complicado por donde se lo mire. Con diez jugadores durante la última media hora logró un magro empate sin goles ante Independiente, se hunde en la tabla de posiciones general y la de promedios de descenso y si de sumar se trata, solo lo logra en lesionados. Ayer fueron tres: Grahl, Rincón y Román Martínez, este último suplente y sin llegar a ingresar.

El primer tiempo fue pobre. Casi una constante en los últimos juegos de Aldosivi, que le cuesta combinar pases y generar espacios para pisar más firme en cercanías del área rival.

Por eso poco lo que participan los delanteros, a la espera de alguna pelota perdida que puede ser un centro o alguna jugada derivada de un tiro libre o un córner. Andrada espera pero nunca llega el balón. Y cuando recibe, pocas veces con comodidad porque no hay sorpresa.

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Y este Independiente, que viene invicto desde que tomó la conducción Fernando Berón, parece que no termina de decidirse. O no puede -cosa que sería preocupante- o no quiere lo suficiente –aún más inexplicable-, sobre todo porque si suma de a tres en estas fechas que quedan antes del descanso de verano se puede acomodar en el lote que pelea la punta.

Lo que dejaron para el público como espectáculo fue muy poco. Apenas un cabezazo de Bertoglio, por el segundo palo y a la salida de un córner, que fue una muy buena oportunidad. La única para Aldosivi. Independiente apenas se acercó a una emoción: un desborde de Martín Benítez (con poco, el mejor del partido)y centro que Romero –que pedía penal por un supuesto empujón.

Aldosivi tomó más protagonismo en el complemento. Quizás algún reto y nuevas directivas de Miguel Ángel Hoyos cambiaron el ánimo. Porque apenas cambió la decisión, porque las falencias fueron las mismas del inicio. Salvo una jugada con pelota parada que culminó con un cabezazo de Fara. Anticipó a Campaña y el balón se fue apenas desviado.

La actitud de buscar el arco rival, en medio de un partido friccionado y cortado, se cortó a los diez minutos, con la expulsión de Gil Romero. Entre tantas amarillas que sacó el árbitro Echenique, en las que alternó aciertos y errores, pareció un exceso la segunda amonestación y expulsión del volante local.

La situación de gol más clara para el equipo marplatense la generó un rival con un balón que llegó en centro que conectó Bazzana, recién ingresado, y que Nicolás Domingo empujó de pecho hacia su propio arco. Campaña despejó en una reacción notable.

El final fue con un Independiente en dominio del balón pero sin ideas, lanzado a ver si encontraba algo al final de un camino que no sabe muy bien cómo recorrer. Se diluyó en esfuerzos estériles, centros sin destinatarios y remates que nunca acertaron al arco.

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