Por Alejandro Almirón

Twitter/Instagram: @alealmiron89

“Coronavirus”, una palabra que resuena desde hace algunas semanas en nuestros oídos, pero que desconocemos la real dimensión que ha tomado para el mundo, principalmente para China, donde se originó el brote. Desde que irrumpió, hay 9.720 casos confirmados y 15.238 casos supuestos, mientras que el número de muertos aumenta día a día y ya supera las 213 víctimas fatales. Además, 171 personas lograron curarse.

“Hay aplicaciones que van mostrando en tiempo real cuánta gente infectada hay, cuántos supuestos casos hay, cuántos curados y cuánta gente ha fallecido”. Agustín García Neustadt nació en Mar del Plata hace 35 años pero, al igual que sus abuelos inmigrantes, en 2013 decidió emprender su viaje a China para seguir explorando su cultura, costumbres y también porque le “atraía lo oriental”.

“Empecé en el laboratorio de idiomas de la Universidad Nacional de Mar del Plata a mediados del 2011. Las clases las daba Macarena (“ma huiwen” su nombre chino), toda una institución en lo que es la enseñanza del chino en Mar del Plata”, recordó Agustín. Y agregó: “Gracias a la confianza que me tuvo, me planteó la posibilidad de aplicar para una beca del gobierno chino. Me presenté a un par de exámenes y concursos nacionales de chino y cuando surgió la posibilidad real me decidí”.

Agustín vive en Tianjin, una ciudad hermanada con Mar del Plata desde el 2000. Con 14 millones de habitantes, es uno de los principales puertos del país. Se encuentra a 135 kilómetros de la capital Beijing y a 960 kilómetros de Wuhan, epicentro del brote. “Teniendo en cuenta que vivimos en una era informática, la gente tiene acceso constantemente a portales de noticias, diarios online y publicaciones de todo tipo. A veces eso juega en contra por el tema de las fake news y al estar constantemente conectados, genera una sensación de paranoia”.

Actualmente, Agustín se encuentra estudiando un máster a distancia en enseñanza de español como lengua extranjera y trabaja como asistente de relaciones internacionales en la Facultad de Desarrollo Económico y Social de la Universidad de Nankai. “Hay una diferencia enorme entre lo que me encontré cuando llegué y lo que hay ahora. En casi 7 años, la ciudad creció en todos los aspectos, económica y urbanísticamente hablando”, remarcó.

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En un principio se creía que el virus se había originado en un mercado de peces en Wuhan, donde vendían animales exóticos como serpientes, murciélagos y bisontes. Se cree que el virus viene de un tipo de murciélago de la zona, pero recientes estudios dicen que los primeros casos se dieron antes, por lo que el origen animal es cierto pero no el origen geográfico. “A diferencia del brote de la Sars en el 2003, el gobierno se movilizó rápidamente”, explicó Agustín. “Este virus hasta ahora tiene un índice de mortalidad del 2,8%, muchísimo más bajo que la del Sars. Además, las víctimas fatales rondan entre los 60 y 80 años y todos tenían problemas de salud subyacentes”, detalló.

El Síndrome Respiratorio Agudo Grave (Srag), también conocido por sus siglas en inglés “Sars”, (Severe Acute Respiratory Syndrome), es una neumonía atípica que apareció por primera vez en noviembre de 2002 en la provincia de Cantón (China). Se propagó a las vecinas Hong Kong y Vietman a fines de febrero de 2003, y luego a otros países a través de viajes por medio aéreo o terrestre de personas infectadas. La enfermedad ha tenido una tasa promedio de mortalidad global cercana a un 13%. Es un tipo de Coronavirus no conocido con anterioridad por los seres humanos. “Las primeras medidas que se tomaron fueron la creación de un hospital, se convocaron expertos que trabajaron en el brote de Sars, se emitieron comunicados en los que se explicaba la situación, de dónde provenía el virus, qué alcance tenía…”, recordó Agustín. “Con el paso de los días cerraron algunos pasos a la provincia de Hubei, donde se encuentra Wuhan, para evitar así el contagio. En los peajes, inclusive, se han montado controles de temperatura”, destacó.

El temor de que se propague el nuevo coronavirus crece mientras el país se prepara para celebrar el año nuevo lunar y el festival de la primavera. El festival es un largo asueto que muchos aprovechan para regresar a sus lugares de origen en el campo desde las grandes ciudades, o bien para salir a los países cercanos, regularmente entre el 21 de enero y el 20 de febrero en el calendario gregoriano. “El problema más grande es que empezamos a tener información cuando era la semana del año nuevo chino, que es la migración humana más grande de todo el mundo. Estamos hablando de gente que viaja de su lugar de estudio o trabajo a su hogar y pasa las festividades con su familia. Muchos no presentaban síntomas y quizás se han contagiado sin saberlo. De hecho muchos de los infectados son trabajadores ferroviarios”, aseguró.

Agustín vive en Tianjin junto a su esposa, Leticia, una italiana que también decidió irse a vivir al país oriental. Tianjin parece ser esa ciudad que los escogió para juntarse en 2013, elegirse y ser felices desde hace tres años que se encuentran casados. “En Tianjin, que es donde vivo y ‘sólo’ hay 27 infectados, la gente sigue en casa. No podés subirte a un Uber, bus o subte sin barbijo porque te multan. La gente que trabaja con delivery solo puede dejar los productos en la puerta”, describió. Por cuestiones particulares, Agustín y Leticia deciden quedarse en su casa en cada año nuevo solar.

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Desierta. Así está la segunda calle más transitada de Tianjin.
Desierta. Así está la segunda calle más transitada de Tianjin.

En medio de momentos de concentración, que incluyen horas sentado en su silla de escritorio redactando la tesis, el brote del Coronavirus se comenzó a hacer sentir por las calles. “Yo estaba escribiendo la tesis, así que cuando empezó todo llevaba cinco días sin salir de casa. El contagio se cree que es de persona a persona, pero aún así tomamos como precaución el hecho de cocinarnos sano en casa (para evitar enfermarnos de cualquier otra cosa y tener que ir al hospital y exponernos a un eventual contagio), el uso de alcohol en gel para las manos. Estamos atentos a la higiene y a los síntomas. Salimos a la calle con los barbijos”, contó.

Controles estrictos, mayor prevención y cuidados a raja tabla son las medidas que ha tomado China para evitar que el virus se siga propagando. “La mayoría de los restaurantes prefirieron cerrar y quedaron abiertas sólo las grandes cadenas. En los campus universitarios se prohíbe la entrada de gente ajena y se controla con termómetros. Tenés que llenar formularios. Todo esto se magnifica en Wuhan donde, al ser el epicentro, se tienen que tomar más recaudos”, sostuvo.

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Lo cierto es que China es mirada atentamente por todo el mundo. En las últimas horas, se dispuso en algunas ciudades el armado de un servicio de atención médica online las 24 horas. “Es cierto que los virus van mutando y son impredecibles, pero los primeros pasos están dados. No es una cosa apocalíptica como la intentan retratar. De hecho, China está hoy en boca de todos y no va a permitir hacer tonterías”, reflexionó el marplatense.

A casi 20 mil kilómetros de sus raíces, Agustín sabe que hay que ser precavidos y prestar mucha atención a las medidas que toma el Gobierno para que no se genere una paranoia entre la población. No está asustado por el brote, pero es consciente de que es una enfermedad que puede ser letal en cualquier otro país que no tuviera los recursos que hoy posee China. “Asustados, lo que se dice asustados, no estamos. No quiero pecar de despreocupado pero por darte un número, entre 8.000 y 12.000 personas mueren por gripe en Estados Unidos. Con esto no quiero decir que no sea importante, de hecho estos días son cruciales para evaluar la gravedad de la situación. Pero la paranoia no ayuda en absoluto. Yo tengo confianza en que los pasos importantes están dados, sólo queda ver como evoluciona”, concluyó.

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