El ciclo de Gustavo Alfaro se puso en marcha. Atrás quedó su salida controvertida de Huracán, también en el retrovisor se ve el deshilachado ciclo de los Mellizos Barros Schelotto en Boca, con el sabor agridulce del bicampeonato en el torneo local que contrasta con el dolor latente de la derrota en la final de la Copa Libertadores ante River.

“Es una mezcla de orgullo y desafío estar acá. No fue una decisión sencilla la que tuve que tomar para venir a Boca porque se juntaban sensaciones cruzadas dentro mío. Pero siento que estoy cumpliendo un compromiso con mi viejo. Hace tiempo le prometí que iba a llegar a lo más grande del fútbol argentino y hoy siento que estoy en un lugar muy difícil, muy lindo, donde tengo desafíos muy fuertes. El compromiso es estar a la altura de la historia de Boca”, resumió Alfaro en sus primeras palabras como entrenador boquense.

"Sabemos que la vara está muy alta y que Boca está obligado a ganar todo lo que sea. Boca no tiene purgatorio: es cielo o es infierno. Es ganar. Esa es la meta. Para nosotros es una decisión muy fuerte llegar acá. Yo tuve que trabajar 25 años para llegar a un lugar como este. Siempre me ha costado, mi carrera fue cuesta arriba. Y presiones tenés en cada lugar", profundizó el entrenador.

"Si algo le falta a mi carrera es ganar una Copa Libertadores", avisó Alfaro y remarcó que si bien atraviesa la recta final de su carrera se siente "en un momento de plenitud para afrontar este desafío".

Fuente: Clarín.

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