Se le escapó en el final a Alvarado, que conseguía su primer triunfo en este torneo de Primera Nacional hasta que Barracas Central consiguió empatarlo, cuando apenas faltaban cinco minutos para el cierre del partido.

El golpe es aún más duro porque había logrado una ventaja de dos goles arriba. No la pudo sostener. De visitante, necesitado de sumar tras la derrota que sufrió ante Agropecuario en su debut con local, todo parecía perfilarse para regresar a Mar del Plata con los primeros tres puntos en esta nueva categoría que le toca transitar.

Si se toma en cuenta lo visto en ese cierre del partido, el equipo de Juan Pablo Pumpido quizás hasta tenga que admitir que el empate no fue tan mal resultado: su rival no solo remontó la diferencia sino que hasta se lo pudo haber ganado.

El técnico del equipo marplatense eligió a Maximiliano González; Pablo Ledesma y Leandro Teijo para constituir un mediocampo con mucho poder de quite y con la consigna de buscar pronto el pase rápido y largo, en procura que los delanteros marcaran diferencia.

Cuando se cumplía el primer cuarto de hora de juego logró la primera ventaja. Desde la salida de un tiro libre llegó el balón por alto para que conectara Caicedo, el defensor que ya había marcado hace una semana ante Agropecuaria. Todo era sorpresa en el estadio “Claudio Fabián Tapia".

El despliegue de los volantes parecía darle la razón a Pumpido. Había que quitar y jugar. Eso hizo Ledesma sobre el final del primer tiempo, que habilitó a Becker para que desborde y lance un centro que conectó Rivero. Parecía un sueño, pero Alvarado cerraba la mitad inicial de partido dos goles arriba y con buen juego. Aunque faltaba algo más: Valenzuela jugó su patriada personal y se encontró, dentro del área, con la pierna de Oliva. Convirtió el penal para irse al descanso más cerca de la chance de empatar.

El complemento fue otra historia. Porque el local apostó a los cambios, ajustó piezas y salió decidido a achicar diferencias. Controló el balón pero sin lastimar. Escaseaban ideas pero sobresalía esa decisión de enfocar al arco marplatense.

Alvarado demostró aplomo para controlar el embate. Ajustó sus líneas y apeló al orden. Con esfuerzo, defendía esa mínima diferencia. Hasta que a los 42, con pelota parada, Barracas consiguió el empate. Arce “peinó” el balón en el primer palo y venció a Degrá.

Golpeado el equipo de Pumpido, a poco estuvo de recibir otro gol. Fernando González , también de cabeza, a poco estuvo de convertir el tercero.

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