La crisis del sector automotor que se desató desde la devaluación de fines de abril llega a fin de año con datos alarmantes. La caída de ventas interanual de los últimos dos meses supera el 40%, hay un stock de 260.000 unidades como para cubrir las necesidades de la mitad de 2019 sobre la base del ritmo actual, suspensiones en las fábricas, cierres de concesionarias e incertidumbre, mucha incertidumbre por lo que está por venir.

En ese marco, los últimos días del año se viven en las concesionarias con una agresiva oferta de descuentos para cumplir los objetivos comerciales que les ponen las terminales. También por la guerra entre marcas para terminar el año con mayor cuota de mercado. Entre las bonificaciones que realizan las fábricas más las rebajas que aplican las agencias, hay modelos que se pueden conseguir hoy hasta casi 40% por debajo del precio de lista.

Los ejemplos pueden variar según las necesidades del vendedor y la dureza del comprador. Esto se debe a que las concesionarias deben afrontar los gastos fijos de fin de año y salen a “liquidar” unidades para hacerse de efectivo con descuentos superiores a los que disponen las fábricas. Además, necesitan llegar a los números de ventas exigidos por las fábricas para poder recibir el premio de incentivo comercial. Es por eso que en muchos casos están vendiendo a pérdida para llegar al número buscado y así cobrar ese premio que equilibre las cuentas.

Esos 260.000 autos de stock hacen que haya una sobreoferta y los vendedores corran una carrera en la que el ganador es el que pierde menos. Un problema que enfrentan es el costo financiero. Las concesionarias tienen 30 días para pagar las unidades que compran. En caso contrario, deben pagar tasas de interés de 80% que hace que ese stock se convierta en una carga imposible de sostener. El dueño de una concesionaria reconoció a Ámbito que en el año se descapitalizó, en unidades, cerca un 30% por vender por debajo del precio de reposición.

En algunas redes llegaron a un punto de quiebre en la relación con su terminal por la presión de esta para que sigan comprando unidades. “Las fábricas nos imponen que les compremos más autos para reducir su stock, pero nosotros ya estamos sobrestockeados y no tenemos a quién venderle los 0 km” se quejó el dueño de otra agencia.

Esta situación se produjo porque el mercado de 2018 apuntaba a un millón de unidades pero, con el salto del dólar y la suba de hasta 100% de los precios, cerrará en 800.000 a fuerza de descuentos. En tanto, para el año que viene se estima que las operaciones estarán en alrededor de 600.000. Es por eso que las concesionarias aseguran que 2018 será el peor año en rentabilidad desde la crisis del 2008.

Los descuentos hacen que los precios, medidos en dólares, sean los más bajos en muchos años. Para los consumidores con ahorros en moneda estadounidense es el mejor momento para comprar. El año que viene, cuando se equilibren los stocks, se venderán menos autos, pero a precios de lista, con muy pocas bonificaciones, lo que significará que será más difícil acceder a un 0 km, publicó Ámbito.

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