"Pa, mi ex novio me pegaba". Al hombre se le transformó la cara cuando escuchó el relato de su hija, víctima de violencia de género. Y decidió hacer justicia por mano propia: mató de siete puñaladas a la ex pareja de su hija. La víctima, identificada como Ricardo Lazarte, tenía 51 años y trabajaba como locutor en una radio de la zona del Puerto. El agresor fue detenido.

El hecho ocurrió en febrero de 2016 y generó conmoción entre los vecinos. A más de un año y medio del crimen, otra noticia sangrienta envuelve al caso: Ramón Sosa (64), el acusado de matar a Lazarte, fue apuñalado este miércoles en la parada de Colón y 254 mientras esperaba el colectivo para ir a una clase de natación, adonde concurría por un problema de salud que padece.

Sosa cumplía arresto domiciliario y lo hirieron cuando gozaba de una salida transitoria. Según la reconstrucción del hecho que hicieron los investigadores, dos hombres que circulaban en auto frenaron en la parada de colectivo y obligaron a Sosa a subirse al vehículo, donde lo apuñaron en el tórax y en la zona intercostal.

Los agresores lo abandonaron en la calle y un patrullero que pasaba por el lugar lo trasladó al hospital Interzonal General de Agudos (HIGA), donde quedó internado en terapia intensiva.

Según indicaron fuentes de la investigación a AHORA Mar del Plata, antes de llegar al hospital el hombre describió en pocas palabras lo que le había ocurrido y señaló que "no conocía a los agresores".

El crimen ocurrió el 2 de febrero de 2016 en Padre Dutto al 600. Sosa fue hasta la radio FM líder y esperó a Lazarte en la puerta. Se encontraron cara a cara y la discusión terminó de la peor manera: el hombre lo asesinó de varias puñaladas en el pecho. La Policía secuestró el cuchillo que el agresor utilizó para cometer el asesinato y también incautó un revólver calibre 22 que no llegó a gatillar.

Herido, el locutor caminó una cuadra y cayó desplomado en la puerta de la comisaría tercera. La víctima fue atendida por los médicos, pero no pudieron salvarle la vida. El agresor escapó corriendo y la Policía lo detuvo a pocos metros de la escena del crimen. La Justicia le concedió el arresto domiciliario mientras espera que se realice el juicio.

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