Un suboficial de la Armada argentina denunció ante la Justicia que sus superiores lo presionaron para que ocultara los intentos de comunicación lanzados desde el submarino San Juan el 15 de noviembre, día en que desapareció en el océano Atlántico, dijo la abogada de familiares de los tripulantes, Sonia Kreischer.

Según publicó la agencia internacional Sputnik, el suboficial primero Rubén Darío Espínola declaró ante la Justicia argentina que recibió presiones y que "quisieron sus superiores que la borrara (la anotación en el libro de comunicaciones)", dijo Kreischer, quien estuvo presente en la audiencia en la que el marino declaró como testigo ante la jueza Marta Yáñez que investiga la desaparición del submarino.

El servicio de comunicaciones de la Base Naval de Mar del Plata, en donde Espínola estaba de guardia, recibió en la frecuencia asignada al navío hasta tres intentos de llamada.

"Él (Espínola) escuchó este contacto el día 15, tuvo dos días de franco y lo apuntó el día 18", contó Kreischer.

Pasó un mes hasta que los superiores del marino, entre ellos el teniente de Corbeta Guillermo Conci, "le indujeron a decir que esas señales no pertenecían al submarino", prosiguió la abogada.

Esto se realizó por escrito, a través de la ampliación de un acta, según Kreischer.

De este modo, el suboficial "terminó diciendo que las señales podían haber sido de una corbeta, cuando hoy (este lunes) aseguró ante la jueza que el contacto provino de un submarino", añadió.

En una audiencia muy tensa, la jueza se enfadó al descubrir que los militares habían utilizado su nombre, mientras que Espínola se mostró muy nervioso, relató la abogada.

Sputnik intentó sin éxito obtener una reacción de la Armada Argentina sobre esta acusación.

Tres llamadas

Cuando se produjeron los tres avisos de comunicación, a las 14:18 hora local (17:18 GMT) del 15 de noviembre, el suboficial avisó a Puerto Belgrano (sur), donde se encuentra la principal base naval de la Armada argentina.

Si se produjeron esas señales, "el submarino no podría haber implosionado, por lo que la anomalía hidroacústica que se detectó a media mañana no provendría del submarino", dedujo.

Kreischer representa junto al abogado Luis Tagliapietra a 14 familias de tripulantes, querellantes en la causa que instruye la jueza Yáñez.

En total viajaban 44 tripulantes a bordo del San Juan al momento de perderse su rastro.

El buque informó ese 15 de noviembre en el océano Atlántico sur su última posición a 432 kilómetros de la costa, a la altura del Golfo de San Jorge (sureste), cuando navegaba por el mar Argentino desde Ushuaia (sur) a su atracadero habitual en la Base Naval de Mar del Plata (este).

Hasta ahora se consideraba que el submarino se contactó con tierra por última vez a las 7:19 hora local (10:19 GMT), tres horas antes de que se registrara una explosión a 48,28 kilómetros de su última posición, en coincidencia con el trayecto que cursaba hacia Mar del Plata.

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