La Mesa Directiva del Colegio de Arquitectos de la Provincia de Buenos Aires Distrito 9 (CAPBA D9) manifestó su preocupación ante el avance sobre el territorio público que se registra en la ciudad.

“En la actual temporada de verano, estamos asistiendo a un juego de intereses de distintos actores sobre el espacio público, producto de la coyuntura sanitaria –señalan-. Actividades económicas que se han visto muy perjudicadas por efectos de la pandemia, hoy tienen la necesidad de recuperar pérdidas. Como toda crisis, la situación actual impulsa cambios vertiginosos que nos obligan a estar muy atentos, para no provocar males mayores o perdurables”, sostienen los profesionales.

La necesidad de distanciamiento interpersonal exigido por la crisis sanitaria, induce a los gobiernos locales a tomar las medidas necesarias para maximizar el área destinada a desarrollar actividades al aire libre.

“Desde nuestra entidad, hemos sido críticos en reiteradas ocasiones sobre la escasa o nulacesión de espacios de arena de acceso público irrestricto, en Mar del Plata. Recordemos que luego de negociaciones entre los sectores involucrados, se logró liberar solamenteunos 15.000 m2 de superficie. Es decir algo así como una hectárea y media, para una ciudad que cuenta con 650.000 habitantes y recibe a millones de visitantes por año. Consideramos que los distintos referentes no estuvimos a la altura de las circunstancias, cayendo en soluciones que no abordaron el problema en su real complejidad.

Como contrapartida, debemos aclarar que nos parecieron atinadas todas las medidas tomadas por los distintos municipios costeros, tendientes a maximizar los espacios peatonales o de uso gastronómico. En general esto se logró restringiendo el acceso del automóvil a sectores de concentración de ciertas actividades: recreativas, comerciales o gastronómicas”, puntualizan.

Pudimos ver estructuras de acero probablemente sub dimensionadas, o sin una protección anti corrosiva acorde a la agresividad de nuestro clima marítimo. En otros casos el uso de carpas pensadas para ser instaladas en eventos transitorios, pero que son ubicadas en la vía pública. O construcciones semi permanentes sobre la arena desvirtuando el paisaje natural, que es nuestro principal recurso turístico. Todas estas son además amenazas a la seguridad pública que como destino vacacional no debemos permitir. Como tampoco son aceptables actividades que no cuentan con la correspondiente autorización municipal o simplemente son un avasallamiento sobre el espacio público”, concluyen.

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