Luego de desplazar a Gabriela Magnoler como presidenta del Ente de Turismo, el intendente Carlos Arroyo expresó que los motivos de su decisión fueron “ciertas diferencias de criterio con respecto a una documentación”. Se trata de una ordenanza que autorizaba la colocación de vallas en el exterior de los locales bailables y Gastronómicos del complejo Playa Grande que finalmente fue vetada.

El veto de la normativa fue refrendado por el vicepresidente a cargo de la presidencia del Emtur, Jorge Zanier,tal como lo expresa el decreto.

A partir de esta ordenanza, sancionada el 18 de julio de 2019, los comercios podían ocupar el espacio público lindero entre las 22 y las 6 para marcar un lugar cercano, al aire libre. El lugar debía estar señalizado con carteles y no permitía la instalación de mesas, sillas y barras en el sector enmarcado por las vallas.

El Concejo Deliberante aprobó una ordenanza para prorrogar el permiso hasta 2020 tras una prueba piloto que se realizó durante la última temporada. Sin embargo, la intención del intendente fue vetar el permiso y su decisión no habría contado con el apoyo de Magnoler, a quien el jefe comunal le había pedido un informe técnico.

A esto se suma a discusión por la concesión del estacionamiento de Playa Grande. Por un lado el Emtur pretendía la caducidad del contrato de concesión con la firma Playa Azul SA, sin embargo Arroyo había firmó con la empresa un acta transaccional para autorizar el desembarco de un nuevo local bailable en el complejo.

El decreto del veto argumenta que el uso del sector externo lindero a los boliches “pone en evidencia una apropiación del espacio público por parte del sector privado”.

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