Entre los muchos problemas que tuvo el intendente Carlos Arroyo desde que asumió se destaca la labor deliberativa dentro de su armado político. El jefe comunal llegó al poder en el 2015 y contaba con mayoría dentro del recinto.

A pesar de eso, el ámbito deliberativo le dio más dolores de cabeza que alegrías. Sus peleas con un sector importante del radicalismo hicieron que no pueda aprobar proyectos importantes para él. Por ejemplo, todavía lucha por poder implementar el polémico proyecto de las fotomultas en la ciudad pero no consigue los avales totales de Cambiemos.

El arrastre que tuve la disputa entre Esteban Bullrich y Cristina Fernández de Kirchner a nivel nacional incidió en los resultados en Mar del Plata. El oficialismo, con la radical Vilma Baragiola a la cabeza, logró meter seis concejales. Pero, si las crispaciones se mantienen, Arroyo no contará con el apoyo de esos seis ediles.

Guillermo Volponi, segundo en la nómina ganadora y referente del PRO local, tiene sus diferencias con el jefe comunal y no descarta generar un bloque propio. El joven Alejandro Martínez Bordaisco responde directamente al diputado nacional Maximiliano Abad. El radical públicamente ha manifestado su apoyo a Arroyo pero cuando se apagan los micrófonos es el primero en criticar la capacidad de gestión del intendente.

Además de estos dos ediles, Angélica González ingresó al recinto. González pertenece a la Coalición Cívica y tiene un buen vínculo con el diputado Guillermo Castello, detractor de Arroyo con el que ya tuvo más de un cruce en los medios.

Frente a los conflictos internos Arroyo deberá enfrentar una oposición que se mostrará más unida para debilitarlo de cara a la elecciones de 2019. El Frente para la Victoria ganó cuatro bancas, ya contaba con una, la de Marina Santoro, y cuenta con el respaldo del edil peronista Balut Tarifa Arenas.

Ariel Cianoy Mercedes Morro, referentes del massismo en la ciudad, difícilmente apoyen las decisiones importantes del oficialismo y la debilitada bancada de Acción Marplatense no acompañará los proyectos de Arroyo.

Por estos motivos, el jefe comunal deberá tener más cintura política si no quiere terminar su mandato como lo comenzó.

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