Una enfermera fue asesinada a puñaladas en su casa de la localidad cordobesa de Las Perdices, a 187 kilómetros de la capital provincial. Su exmarido fue detenido y, horas después, se ahorcó en la comisaría.

Esta mañana desde la Municipalidad, donde trabajaba Mariela de las Mercedes Jaimez, llamaron a su casa extrañados porque había faltado. Atendió el ex marido, Julio Medina, quien dijo que no iba porque él la había matado.

Los vecinos, que conocían que la pareja llevaba un tiempo separada, se extrañaron cuando vieron el auto de Medina temprano en la puerta de la casa. El alerta se expandió con la llegada de la policía.

Medina no se resistió al arresto; horas antes había publicado en su muro de Facebook: "Este es el amor que me tenías, yo trabajando y vos divirtiéndote. No tuviste coraje para decírmelo y te fuiste".

Fue trasladado a la comisaría del pueblo, donde horas después, lo encontraron ahorcado en la celda. Según los primeros datos, usó el cordón de sus zapatillas lo que resulta extraño porque es de norma sacárselos a los detenidos.

En declaraciones a medios locales el intendente de Las Perdices, Víctor Falvo, dijo que no hay antecedentes de violencia previos y que nunca había sucedido un episodio de las mismas características en el pueblo.

El femicidio de Jaimez es el sexto en Córdoba en lo que va del año. El último fue hace 20 días en Quilino, en el norte provincial. Héctor Cabrera, de 62 años, dejó una carta escrita a mano, en la que se anticipaba que junto con Silvia Ibarra, de 57, tenían un pacto suicida. "Es de común acuerdo", dice.

Fuente: La Nación.

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