Dos jóvenes drag queens fueron atacados cuando desayunaban por un desconocido que primero los insultó y los esperó a la salida del local de comidas directamente para pegarles.

"Nos gritaba putos de mierda. Muertos de hambre", contó una de las víctimas del ataque.

El ataque ocurrió el lunes pasado, cuando los jóvenes salieron de una fiesta vestidos de mujer, en el marco de una performance, y fueron a desayunar a un local de McDonald´s en Palermo. Allí comenzaron las agresiones, un guardia intervino para separarlos pero fueron sorprendidos a la salida por el intolerante que les propinó una golpiza feroz.

“El lunes, después de salir del boliche, fuimos a desayunar con un amigo a un local de comidas rápidas de Córdoba y Medrano, en el barrio porteño de Palermo. Un chico nos empezó a insultar. Nos gritaba putos de mierda. Muertos de hambre. No tienen ni para comer. Nos tiró la gaseosa en la cara. Nos pegó a los dos con un manojo de llaves. Me desmayé y me tuvieron que dar puntos. Nos molió a palos a mi amigo y a mí”, contó al sitio El Ciudadano Marcos Zalazar, uno de los jóvenes agredidos.

Marcos y Franco de Bernardo estaban desayunando el lunes cerca de las 7 de la mañana en un local de McDonald’s, en Córdoba (al 3800) esquina Medrano. “Cuando el chico nos empezó a insultar el de seguridad los separó. A nosotros nos sentó en una mesa y a al agresor en la otra punta”, explicó Marcos.

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Marcos detalló que a los pocos minutos salieron del McDonald’s y el agresor empezó a golpearlo. “Me tuvieron que dar cuatro puntos”, lamentó.

Cuando Franco me vio lleno de sangre nos quiso separar y también le pegó. Se cayó al piso arriba de unas piedras, se raspó las rodillas y ahí alguien lo sacó y se lo llevó”, detalló.

“No pude reaccionar porque tenía la cara llena de sangre, me desvanecí y lo único que recuerdo es que estaba en el baño y unos chicos me ayudaron. Hicimos la denuncia”, explicó el joven.

“Estamos esperando el video de las cámaras de McDonald’s. Si alguien estuvo en el lugar y nos quiere dar una mano estaremos agradecidos. La sacamos barata, pero tenemos moretones, derrames en los ojos, golpes, no estamos pudiendo ir a trabajar. También tenemos ataques de pánico. Todos los días nos enteramos que le pegan a alguien, lo dejan inconsciente o lo matan”, remarcó el joven.

Y concluyó: “Si les pasa algo no hay que dudar en denunciar. No hay que naturalizar la violencia”.

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