"Me salió rechazado el pago que quise hacer con la tarjeta", se queja el cliente, y en el banco le explican que le cortaron el crédito porque el día anterior había vencido su pago mínimo y aún no lo había realizado. "Es más, si a los cinco días del vencimiento no paga, deberemos informar al Central", advierten en la entidad.

Como los bancos saben que la mora está creciendo, también están ajustando los pagos mínimos, que eran de entre el 5 al 10% del total, y ahora pasaron a entre el 20 y el 25%. "La gente que empieza a revolear (por hacer revolving, que es como se llama en la jerga a pagar el mínimo) posiblemente caiga en mora, entonces subimos el pago mínimo para forzarlo a pagar más y achicar la deuda, de modo de reducir el impacto de una posible mora. Claro que esto hace caer el consumo, porque hoy la gente está usando la tarjeta para poder pagar la comida en el supermercado", revela un banquero.

Guillermo Barbero, partner de First, indica que si uno no hace el pago mínimo, los bancos están facultados a inhabilitar el uso del plástico a partir de ese evento: "Es como si quisieras sacar un nuevo préstamo pero tenés una cuota vencida impaga de un préstamo anterior. Si no pagás el mínimo, entrás en categoría moroso: hasta que no regularices no podés sacar un nuevo crédito, ya que usar la tarjeta es como obtener un nuevo crédito del banco", ejemplifica.

En la actualidad, con las altas tasas vigentes y la restricción a nuevos créditos que existe en el mercado, los bancos quieren evitar que por un uso excesivo de la tarjeta el saldo se convierta en incobrable.

"Por eso cortan de raíz la posibilidad de seguir usándola si no tenés capacidad de realizar el pago mínimo. Si tenés dificultades financieras, no llegás a pagar el mínimo, hoy no hay otras alternativas donde financiarte, se redujeron drásticamente los nuevos financiamientos, entonces te ves tentado a usar más la tarjeta que antes, con lo cual si no pagaste el mínimo, tenés todo el saldo anterior, más lo nuevo que consumís, más los intereses compensatorios y punitorios. El mes siguiente también es difícil que llegues al pago mínimo, por lo cual se empieza a formar una bola de nieve financiera, ergo, la cortan de raíz más rápido que tarde", precisa Barbero.

Alejandro Cosentino, CEO de Afluenta, explica que cuando suceden crisis como la actual, los bancos reducen los límites máximos de financiación a los que ya tienen tarjeta de crédito, y si están muy cerca del límite máximo hacen que la tarjeta no sea útil: "Por otro lado, también restringen el crédito porque la inflación le quita poder de pago a los que solicitan nuevos créditos. Además, cancelan los descubiertos en cuentas y todo esto produce lo que se denomina credit crunch, que agudiza las crisis crediticias".

Miguel Zielonka, director asociado de Econviews, precisa que así como la fuerza comercial de los bancos hace unos meses estaba enfocada en vender, hoy los call centers se están concentrando en cobrar: "Cualquier indicio de demora en los pagos está acompañado de iniciativas para asegurarse la prioridad de pago del cliente. Mucho más todavía en un producto como la tarjeta donde hay discrecionalidad en el monto a pagar".

"La situación actual es producto de la cautela que tienen los bancos respecto al aumento en la morosidad de sus carteras. Aquellos bancos que tiene también vinculados negocios de crédito al consumo les ha impactado aún mas la crisis. Además, a los clientes de tarjeta de crédito les han subido el pago mínimo y esto es debido que han bajado su capacidad prestable", detalla Alejandro Muszak, CEO de Wenance, que la semana próxima iniciará operaciones en España con Welp.

La operatoria general a través de tarjetas de crédito sufrió una baja en septiembre respecto al mes anterior del 1,88%: "Muchos de los usuarios que optan por este tipo de financiación se vieron obligados en el último tiempo a pagar solo los pagos mínimos, esto más un CFT cercano al 100% sobre los saldos que quedan impagos, ponen límites al uso del plástico para los meses siguientes", revelan en First.

Las tarjetas de crédito registraron una caída de sus saldos en moneda extranjera del mes pasado, del 28,57%, reflejando la mayor baja de uso del plástico de los últimos meses, y su baja interanual es 48,14%.

Fuente: El Cronista

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