Cada tanto la televisión genera espacios en los que se filtran historias ocultas de personajes a los que siempre se los ve brillar en las pantallas, ya sea con sus actuaciones, sus figuras sensuales o las historias del amor de ocasión. Pero que arrastran pasados que conmueven.

Esta vez sale a la luz un relato de días de infancia y adolescencia ante un padre alcohólico y violento, en un contexto de villa metropolitana y con dos mujeres como víctimas: Barby Franco y su madre, sometidas por un hombre al que la bebida le encendía los puños y los insultos más crueles. O algo más también.

“En un momento como que sentí la muerte al lado: vino con una calibre .45 y me puso el arma en la cabeza estando alcoholizado”, contó durante su participación en el programa de Andy Kusnetzoff. Fue el extremo, asegura, de algo cotidiano que implicaba golpes varios, con palos también. “Venía y nos daba”, describió de aquellos días.

Asegura que su madre había denunciado la situación, pero sin suerte. Hasta que un día ella se cansó y decidió ir hasta la comisaría, contar lo que estaban viviendo y pedir que tomaran medidas. Así fue que su papá terminó detenido. Recuerda que fue “muy doloroso ver que se lo llevaban preso”.

Hoy lamenta que durante su adolescencia no haya podido tener un diálogo y acercamiento con su padre como para hablar muchas de las cosas nuevas que le pasaban a esa edad. Lo recuerda ajeno a su vida: “muy machista, y me golpeaba”.

A raíz de lo vivido su madre cayó en depresión y, dice, le costó mucho salir adelante. Ella afirma que a la fecha no le puede perdonar todo aquello que sufrieron. Y que incluso hasta tuvo intenciones de invitarlo a su boda, pero la historia personal le retumbaba y temió que una bebida en medio de la fiesta terminara por arruinar su noche.

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