El ministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires, Sergio Berni, pidió justicia tras participar este lunes del velatorio de Diego Rosales, el policía que fue asesinado de un disparo en el tórax tras intervenir en un operativo para desactivar una fiesta clandestina en Mar del Plata.

"Pedimos que la Justicia actúe con rigor y con la rapidez que los ciudadanos necesitamos. Queremos que se haga justicia en el tiempo que corresponde y que se aplique la mayor rigurosidad de la ley", dijo Berni.

Héctor Amilcar Morán, el hombre de 69 años que fue detenido por el crimen del policía, "tiene múltiples antecedentes por privación ilegítima de la libertad", afirmó el ministro. "El acusado tenía en su poder un arma que no estaba registrada. No puede explicar el origen del arma y esperemos que siga imputado por homicidio", sostuvo.

"Hay un nexo de causalidad entre la fiesta clandestina y el crimen del policía", agregó en diálogo con los medios de prensa.

Berni remarcó que Rosales "entregó su vida" en cumplimiento del deber. "Fue una situación muy desafortunada, pero nos sentimos orgullosos de él. Acompañamos a la familia en su dolor. Cada vez que perdemos un policía es un dolor enorme", señaló.

En el velorio también estuvieron el intendente Guillermo Montenegro y el jefe de la Departamental de Policía, José Segovia. Escenas de profundo dolor se vivieron en el último adiós al policía.

Montenegro dijo que "acompaña a la familia Rosales y a todos los policías" en este doloroso momento. "Los organizadores de la fiesta clandestina y los que concurrieron van a tener que dar explicaciones", advirtió.

Los restos de Rosales fueron velados este lunes en la Cochería Avenida, ubicada en Libertad al 5000. Luego fueron inhumados en el cementerio Colinas de Paz.

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El hecho ocurrió el domingo a la madrugada, cerca de las 4, en una vivienda de la zona sur. Rosales tenía 30 años y prestaba servicios en la comisaría Quinta.

Todo comenzó cuando Rosales y un compañero se dirigieron en un móvil a una casa ubicada en Jorge Newbery y Pesquero Narwal, tras una denuncia de vecinos por una presunta fiesta clandestina.

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Antes del llegar al lugar, los efectivos advirtieron la presencia de cerca de cien personas en la vía pública y observaron que un taxista era agredido por un grupo de jóvenes que pateaban y arrojaban piedras al vehículo.

Los policías persiguieron a algunos de los agresores, quienes cortaron camino por un terreno e ingresaron a otra propiedad, en calle Pesquero Quovadis al 3700.

A su vez, otro móvil se sumó en la persecución y los agentes observaron que uno de los jóvenes portaba un objeto similar a un arma de fuego en la cintura e intentaron detenerlo.

Según las fuentes, el sospechoso presuntamente armado hizo "caso omiso de la voz de alto", e ingresó al domicilio junto a otras 15 personas que escapaban, entre menores y mayores de edad.

Los policías ingresaron detrás de ellos a la propiedad, donde su dueño, conocido presuntamente por el resto del grupo, se encontraba descansando en el lugar junto a seis amigos de su hijo. "El ingreso a esta vivienda no fue fortuito", dijo Berni.

Para los pesquisas, Morán efectuó al menos un disparo en el interior de la vivienda, y el tiro impactó en una axila de Rosales, quien llevaba chaleco antibalas.

El proyectil atravesó el tórax, de acuerdo a las primeras pericias, y el oficial se desvaneció en el lugar.

Tras ser baleado, Rosales fue traslado de urgencia en uno de los patrulleros presentes al Hospital Privado de Comunidad, pero falleció en el camino.

Fuentes policiales y judiciales indicaron que tras realizar el disparo, Morán dejó inmediatamente el arma utilizada sobre un estante, levantó las manos y admitió haber sido el autor del tiro.

Ante esta situación, el hombre fue esposado y aprehendido en el lugar, y luego trasladado a la Unidad Penal 44 de Batán.

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