Si hay alguien golpeado por el descenso de Quilmes es Javier Bianchelli. En el club fue jugador, asistente, entrenador y hasta jefe de equipo. En la temporada 2016/17 llevó al equipo a la final de la Conferencia Sur e igualó la mejor campaña de la historia del “Cervecero”. Ahora, le tocó vivir la peor situación desde lo deportivo.

“El dolor es muy grande, muy profundo, es un momento que no querés pasar. No estás preparado por más que se vayan dando las circunstancias. Digerir el momento no es para nada fácil”, dijo el entrenador en diálogo con Marca Deportiva Radio (FM 99.9).

Bianchelli, que en un momento de la entrevista se quebró, evitó hacer un balance completo, aunque se refirió a las dificultades que se registraron en la etapa de armado del plantel. “El análisis final todavía no lo hice. No es sólo el partido y lo que ve la gente, tenemos que analizar todo desde el armado del equipo. Sufrimos dos bajas muy importantes de jugadores ya contratados (Nicolás Ferreyra y Emiliano Basabe) y un mes y medio después, otra más con Cantón. Fueron golpes muy fuertes que los sintió el equipo, aunque creíamos que el trabajo podía suplirlo”, indicó.

El entrenador, que completó su tercera temporada consecutiva en el “Tricolor”, explicó que buscó estar en sintonía con la realidad austera del club. “La prioridad era no salirnos del presupuesto ni hacer locuras. El equipo empezó a rodar sin resultados, hubo lesiones y así y todo estuvimos a un juego de salvarnos de jugar un playoff de permanencia. Ahí está mi autocrítica por no haber encontrado la regularidad que necesitábamos”, destacó. “Tener un presupuesto acotado te cierra el mercado, respaldé la decisión de la dirigencia pensando que el trabajo podía suplir todo eso. Siempre dependió de nosotros, el resto nunca jugó para nosotros y tampoco tuvimos esa fortuna. Nosotros no estuvimos preparados para esos momentos”, añadió.

Por último, Bianchelli se explayó sobre su dolor personal por el descenso: “Voy a sentir este dolor durante mucho tiempo y la herida me va a marcar por siempre, porque es mi club. Soy profesional, pero si te toca en otro club donde sólo tenes una relación profesional y menos afectiva, es distinto. Estoy destruido principalmente en lo afectivo, hice más cosas malas que buenas por lo que marca el resultado”, concluyó.

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