Javier Bianchelli navega tranquilo por las aguas inquietas de la Liga Nacional de Básquet. El entrenador de Quilmes es el capitán sereno de un barco que sufrió algunos golpes en el inicio de la temporada y que ahora trata de enderezar el rumbo para llegar a destino.

No fue fácil el comienzo. A las bajas iniciales de Nicolás Ferreyra y Emiliano Basabe, que lo obligaron a reconstruir el equipo, a Bianchelli se le fue Omar Cantón a poco de empezar la Liga. Afrontó con dos fichas menos el inicio del torneo y su equipo, pese a que perdió los cuatro primeros juegos, mostró funcionamiento. Hasta que se sumó el camerunés Gastón Essengue y llegó la primera victoria para cerrar el 2018.

“Me parece que Gastón en un principio nos dio una mano tremenda en lo mental, porque nosotros mismos nos sabíamos cortos”, reconoció el entrenador en diálogo con Ahora Mar del Plata. Consciente de que su primer objetivo es mantener la categoría, Bianchelli no pierde la tranquilidad. Bajo su mando, Quilmes entrena con buen clima y espera el duelo de este miércoles a las 21 ante Libertad de Sunchales, en el primer partido del 2019.

-Desde la temporada pasada que venís gestionando situaciones con un plantel corto. Pasó lo de Ricky Sánchez, que se perdió varios partidos, y ahora también te tocó tras la salida de Omar Cantón…

-La verdad que no fue el plan inicial. El primer año planteamos un proyecto que iba a ser de menor a mayor. Lo que pasa es que el primer año jugamos finales de conferencia y ahí pusimos la vara muy alta. Y realmente lo hicimos con un equipo sin grandes estrellas. Traíamos jugadores que nunca habían sido titulares, que no habían tenido muchos minutos en Liga, como Eric Flor y Basualdo… Entonces, me parece que nosotros mismos estiramos la meta. Tenemos que ser realistas y pensar que las circunstancias de este año fueron difíciles. El armado del equipo nos costó mucho. Yo estoy desde adentro y tengo que ser gestor de estas situaciones. Por una cuestión de profesionalismo y por afinidad al club. Este es mi club y la verdad que, como conozco la realidad, no puedo hacer desplantes ni hipotecar al club con pedidos raros. Estoy del lado de la dirigencia siempre.

-¿Se disfruta el trabajo pese a los contratiempos para armar un equipo?

-Sí. Yo la verdad, después de tantos años, pienso que es un trabajo en el que tenés que disfrutar el día a día, porque realmente muchas veces es ingrato. Muchas veces, sobre todo afuera, estás evaluado por gente que no está capacitada para evaluarte y que solamente se fija en si ganaste o perdiste. El básquet es mucho más que eso. Un buen trabajo puede estar no coronado con un triunfo y sin embargo ser un buen trabajo. Pero esto es así y la mentalidad del argentino también es así. Entonces me tomé como meta disfrutar el día a día con mi equipo, con mis compañeros de trabajo y buscar siempre un extra. Yo ahora valoro mucho estar en mi ciudad, en mi club y con mi familia cerca.

-Pese a que llevan una victoria y cuatro derrotas, ¿estás conforme con el funcionamiento del equipo?

-Estoy conforme con el funcionamiento del equipo, es lo que uno tiene en la cabeza, a lo que a uno le gustaría que se juegue. Después, con el rodaje se suplen un montón de cosas. También con la llegada de otros jugadores. Me parece que Gastón (Essengue) en un principio nos dio una mano tremenda en lo mental, porque nosotros mismos nos sabíamos cortos, que estábamos dando ventaja con dos fichas menos y que en algún momento nos hacía falta una rotación general. Por eso la llegada de Gastón nos puso bien de la cabeza y después, obviamente, nos puso bien de básquet, porque es un jugador que entiende el juego y que va a asumir su rol.

-La salida de Cantón representó un golpe, sobre todo por lo que significaba su jerarquía para este equipo.

-Sí, seguro. Fue uno de los tres jugadores que en un principio tuvieron un conflicto y no empezaron a entrenar. Yo tenía varios planes: contar con los tres, contar con uno solo; ver cómo los íbamos a suplantar… En mi cabeza estaban todas esas situaciones. Se dio posterior la salida de Omar, pero esto es día a día y hay que trabajarlo. Pero Omar fue sincero. El trabajo lo hizo al 100%, el club le cumplió 100% y sabemos que esas cosas pasan. A veces pasan de largo y a veces no se dice toda la verdad. Hay que valorar cuando la dirigencia es sincera.

-Essengue tiene otras características…

-Sí, totalmente. Es un jugador con menos puntos en el poste bajo y sin tiro desde el perímetro como Cantón, pero con una energía muy grande. Nos acompaña mucho en el ataque rápido, que era algo que no lo podíamos trabajar del todo por las distintas características de los jugadores. Se está acoplando bien y nos hace bien a todos.

-Hay jugadores que han mostrado un nivel más alto de lo esperado, ¿el funcionamiento los potenció?

-Es una característica desde mi primer año en mi vuelta al club. Tuve la suerte de dirigir equipos importantes, en los que teníamos jugadores muy importantes y el juego se basaba en ellos, que generaban juego para los demás. Yo tenía en la cabeza que no íbamos a tener estrellas, entonces me parecía que el funcionamiento del equipo y darle importancia en determinados momentos a cada uno de los jugadores, iba a rendir sus frutos. Nos viene pasando desde un principio, con Eric Flor, Luca Vildoza, que pese a que sea un crack no había jugado nunca de titular… Después pasó con Basualdo, con Enzo Ruiz, ahora pasa con Edu Vasirani, con Bolivar. La verdad que nos sentimos cómodos así y es nuestra característica.

-¿Qué objetivo te ponés en estos cinco partidos de local que se vienen?

-La verdad que haber perdido contra Quimsa y contra Boca en la última pelota, cuando pasa el tiempo, te marca un balance positivo, porque estuviste a la altura de las circunstancias. Pero la tabla dice que perdiste. Nosotros vamos partido a partido. Sabemos que tenemos un torneo aparte de cuatro o cinco equipos y, como pasa siempre, alguno puede ir para arriba y alguno de los de arriba puede ir para abajo. Yo considero que hay tres pelotones en la Liga: uno de los superpoderosos, el del medio y el último, que es en el que estamos nosotros. El objetivo de mínima es tratar de salir de ese pelotón o dar la sorpresa de ir para arriba. Por eso vamos partido a partido, por eso detectamos rivales de los cuales, a priori, pensamos que nos van a disputar la posición. Siempre queremos ganar pero sabemos que esos partidos son especiales.

-¿Hay posibilidad real de traer un jugador?

-Sí, estamos en la búsqueda de un extranjero en la posición de ala pivote, que realmente nos abra la cancha, que pueda compartir minutos con Morales y darle otra funcionalidad al equipo. También es una característica mía jugar con un “4” de frente al canasto, como el caso de Ivory Clarck, Maciel, Ricky Sánchez o hasta el mismo Enzo Ruiz. Creo que al funcionamiento del equipo le viene mejor un jugador que pueda jugar de frente.

-¿Qué reflexión te merece el momento de la Liga? Hay una brecha grande entre los equipos y poca gente en las canchas.

-Con lo de los equipos poderosos, no hay nada para hacer. Me parece que es algo que pasa en todas las ligas. En la ACB pasa. Nosotros la tomamos como espejo, pero realmente son 4 o 5 equipos los que son poderosos y el resto la lucha como puede. Lo que sí me parece que se puede hacer por parte de los dirigentes es apostar a proyectos a largo plazo. Eso tiene que estar acompañado por varias medidas, por algunas decisiones institucionales. Empezar a creer en los procesos y no tanto en los sucesos, como puede ser un año en que juntaste un poco más de plata y apostaste. Yo creo más en un proceso de tres o cuatro años en el que puedas desarrollar y tener una ventaja con eso.

-¿En Quilmes se hace eso?

-La verdad que no pudimos. Económicamente eso lleva un gasto, no es mucho más barato que salir a contratar. También me parece que tiene que haber un respaldo de la dirigencia, como cuando cerraron la Liga. En ese momento, el único que aprovechó fue Bahía Básket, que jugó dos años con chicos y salió entre los últimos puestos, pero después estuvo en competencia. Me parece que a ese proyecto le faltó otra vuelta, otra renovación de reclutamiento. Pero creo que se puede hacer si se acompaña con otras cosas.

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