La acumulación de aguas torrenciales en el municipio montañoso de Petrópolis, en el estado de Río de Janeiro, en Brasil, provocó un deslizamiento de tierra y arrasó con amplias zonas de la localidad. Este fenómeno ya ha provocado, hasta el momento, la muerte de 171 personas y hay 126 personas desaparecidas.

Estas cifras alcanzan a la mayor catástrofe que sufrió Brasil, en el municipio de Serra Fluminense en 1988. La ciudad de Petrópolis tiene unos 300.000 habitantes y está situada a unos 70 kilómetros de Río de Janeiro.

El pasado domingo, la Policía Civil difundió una nueva lista con la identificación de 19 personas fallecidas que se suman al anterior recuento del sábado. Asimismo, la Comisaría de Descubrimiento de Paradero bajó el registro de personas desaparecidas de 165 a 126 en la última actualización.

Con nuevas dotaciones de bomberos que llegaron desde otras zonas de Brasil se lograron reforzar las tareas de búsqueda y hay 36 perros rastreadores para encontrar a las víctimas desaparecidas.

Las peores lluvias en un siglo

La mayor tragedia por inundaciones registrada en la zona había ocurrido el 5 de febrero de 1988 en Serra Fluminense, que dejó 171 personas fallecidas.

Con las cifras alcanzadas, las autoridades ya catalogaron a estas lluvias como "las peores registradas en un siglo" y se mantienen en alerta por la posibilidad de que existan nuevos deslizamientos de tierra, ya que el pronóstico meteorológico anuncia más lluvias.

Por su parte, el Departamento de Salud de Brasil, preocupado por la transmisión de enfermedades, recomendó a los ciudadanos que hayan tenido contacto con el agua de la inundación o que hayan tenido lesiones en la piel estén atentos a posible aparición de síntomas.

Las lluvias que continuaron durante el fin de semana obligaron a más de 500 bomberos a interrumpir sus trabajos en reiteradas ocasiones. Además, la poca visibilidad como consecuencia de la niebla también representó grandes complicaciones para el rescate. Las tareas de rescate han logrado salvar a 24 personas hasta el momento.

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Cerca de 800 personas fueron desalojadas de sus casas y reciben asistencia social en alguno de los 20 puntos de apoyo que fueron instalados en la ciudad, que son escuelas e iglesias principalmente.

La posibilidad de nuevos aguaceros continúa poniendo en alerta a las autoridades y por eso Defensa Civil siguió en contacto con los vecinos de Petrópolis y accionando sirenas de alerta.

El comienzo de este desastre fue el pasado martes, cuando Petrópolis fue devastada por las peores lluvias en casi un siglo, causando múltiples corrimientos de tierra e inundaciones en varios puntos de la ciudad que arrasaron con casas, provocaron el corte de carreteras y la pérdida humana. El jueves tuvo lugar otra fuerte lluvia y se produjeron nuevas inundaciones.

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, compartió en su cuenta de Twitter que asistió a la ciudad inundada directo desde su gira en la que se encontraba en Hungría. "El sentimiento es de una tristeza que no cabe en nosotros. ¡A pesar de esto, seguimos monitoreando la situación y brindando el debido alivio a quienes lo necesitan!", escribió el mandatario.

El presidente sobrevoló el viernes las zonas más castigadas por el temporal y dijo que vio imágenes “de intensa destrucción”, “casi de guerra”.

https://twitter.com/jairbolsonaro/status/1494724316268793859

La población criticó la falta de efectivos en las zonas más afectadas, lo que hizo que el gobernador de Río, Claudio Castro, explicara públicamente que la fuerte inestabilidad del terreno impide desplazas a un gran número de brigadistas a las zonas más delicadas.

“Es emocionante ver la movilización de los otros estados en el envío de equipos a Río de Janeiro para ayudarnos con las búsquedas en Petrópolis. Muchas gracias a los gobernadores”, ha dicho Castro.

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