Argentina se encuentra entre los países que lideran el ranking de bullying en los colegios. Según la Unesco, 4 de cada 10 estudiantes admiten haber sufrido acoso escolar. El 80% de los chicos tiene conocimiento de situaciones de constante humillación, hostigamiento, ridiculización en su entorno. El 50% reconoce sufrir burlas habitualmente y el 70% admite peleas con golpes entre alumnos de las escuelas.

El bullying se define como acoso físico o psicológico, al que se somete de forma continua a un alumno por parte de sus compañeros. Implica la reiteración de burlas o agresiones, cuya finalidad es que los acosadores consigan satisfacerse haciendo sentir inferior e indefenso al niño que se convierte en víctima, logrando intimidarlo, a través de un abuso de poder.

Por lo general comienza siendo provocado por un alumno, que suele sumar un grupo, encontrando una víctima que se siente y se encuentra en ese momento indefensa. El factor de mantenimiento de esta actitud tiene que ver con la inhabilidad de la víctima de defenderse, y con la ignorancia o pasividad del entorno que lo rodea, que no logran intervenir correctamente.

Como resultado de esto, el niño acosado desarrolla miedo y rechazo al contexto en el que se encuentra, una cada vez mayor pérdida de confianza tanto en él mismo, como en los demás y secuelas psicológicas. Comienza a tener terror de ir a la escuela, se lo ve muy nervioso, triste y solitario en la vida cotidiana, y muchas veces se suma a esto una disminución de su rendimiento escolar, que suele transformarse en el disparador para que los adultos registren esta problemática.

En ocasiones extremas, puede acarrear pensamientos suicidas y en el peor de los casos, su materialización.

Por otra parte, esta dificultad traspasa las aulas y el ámbito escolar, para acompañar y perseguir a la víctima en lo que antes era su refugio: el irse del colegio, lugar de sufrimiento; persiguiéndolo también en lo cotidiano de sus días a través de las redes. Sumado a esto, los agresores muchas veces se vuelven desconocidos, que denigran a través del anonimato, lo que dificulta mucho más su detención. Hoy por hoy se estila crear páginas en redes sociales con la sola finalidad de difundir calumnias, groserías y agresiones a diferentes jóvenes. Torturándolos de manera continua.

¿Cómo prevenir el bullying?

Desde la familia: educando desde el amor, en valores y respeto al otro; informándose sobre cómo está su hijo, con comunicación constante con él y su entorno, observando y estando pendiente de cualquier cambio en su conducta.

Desde la escuela: supervisando los comportamientos dentro y fuera de las aulas, estableciendo reglas claras, actuando rápidamente ante cualquier sospecha de bullying, y estando abierta a la comunicación constante tanto con alumnos como con sus familias.

http://www.clinicadefamilia.org/bullying-aula-redes-sociales/

Lic. Julia Belo, coordinadora de Área Niñez y adolescencia | Psicóloga

Especialista en Terapia Infanto-juvenil.

Clínica de Familia.

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