El vínculo de Cacho Castaña con Mar del Plata se extendió durante décadas y siempre con la música de por medio. Cantó frente al mar, cosechó amores y hasta se casó con una marplatense, Marina Rosenthal, su última compañera que lo acompañó durante estos años difíciles, con una enfermedad a cuestas que lo fue corriendo poco a poco de los escenarios.

Aun en estas situaciones difíciles para su salud siguió por aquí durante cada verano. Mientras pudo, en un amplio chalet con parque que le permitía sus metódicas caminatas, recomendadas por sus médicos y exigidas por su esposa y una personal trainer a pesar de su poca predisposición a la actividad física.

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Durante el último verano también anduvo por aquí. Se instaló en un hotel cinco estrellas y desde una amplia habitación disfrutaba del mar que tanto lo seducía. Años atrás, cuando todavía hacía vida pública, hasta se dio el gusto de darse los últimos chapuzones. Débil, pero con ayuda, todavía tenía una enorme voluntad para estar algunas horas en la playa.

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Con la música fue permanente protagonista de cada temporada con sus shows. Algunos de ellos al aire libre, con esa capacidad de reunir a verdaderas multitudes en cercanías del Torreón del Monje, uno de los escenarios abiertos que le gustaba elogiar allí donde debía contar historias sobre sus mejores momentos.

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O en Playa Grande, donde cada invitación de Mirtha Legrand cerraba a los pies del Hotel Costa Galana, desde lo alto de las escalinatas que dan al complejo de balnearios. Allí, cada verano, regaló sus canciones.

Sus últimas presentaciones programadas en Mar el Plata fueron para el verano de 2018. Entonces ya sufría la condena pública y mediática por un comentario sobre las mujeres que jamás le fue perdonada. Con aquellas palabras selló su despedida.

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“En medio del linchamiento mediático al que es sometido y para preservar a su público ante amenazas de escrache, Cacho Castaña suspende sus actuaciones en Mar del Plata”, anunciaba el comunicado sobre shows que tenia previsto para el 6 y 7 de febrero de ese año en la sala Radio City.

“Cuestiones de salud”, advertían esas líneas y relacionaba ese cuadro con “angustiante situación que vive desde el momento en que tuvo aquel desgraciado comentario que, fuera de todo contexto, lo puso en la picota de un grupo de organizaciones que militan la noble causa contra cualquier forma de violencia de género”.

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