El próximo 16 de noviembre la comunidad científica se reunirá en el Palacio de Versalles, en París, para aprobar la mayor revisión del Sistema Internacional de Unidades -desde su instauración en 1960-, en el marco de la Conferencia General de Pesas y Medidas. Los cambios entrarán en vigencia en mayo de 2019 y suponen: la redefinición del ampere, el kilogramo, el kelvin y el mol; y la reformulación del metro, el segundo y la candela.

"Se va a votar el cambio en la forma de definir las unidades de medida. No es que un kilo va a pesar más o menos, sino sería un problema. Lo que va a cambiar es la forma en que definimos las unidades de base del sistema internacional de unidades. Las unidades que utilizamos en nuestra vida cotidiana en la industria en la ciencia -el kilo, el metro, el ampere, el segundo- son fruto de un acuerdo diplomático que ya tiene más de 100 años, se firmó en 1875. La Argentina fue uno de los 16 signatarios. Hoy, el acuerdo tiene más de 100 países miembro. Y es en estas conferencias que se aprueban los cambios que siguen la evolución de la ciencia y la tecnología", explicó Héctor Laiz, gerente de Metrología Calidad y Ambiente del INTI y miembro del Comité Internacional de Pesas y Medidas, que participará de la conferencia como parte de la delegación argentina, en diálogo con Nelson Castro, por radio Continental.

“A partir de ahora, todas las unidades se definirán en base a constantes de la naturaleza en lugar de artefactos, propiedades de materiales o experimentos teóricos irrealizables, como sucede en la actualidad. Esto permitirá a los científicos que trabajan con el más alto nivel de exactitud realizar las unidades en diferentes lugares o momentos, con cualquier experimento apropiado y en cualquier valor de la escala”, subrayó Laiz.

Actualmente, un kilo está definido como el equivalente a una masa del “gran K”, un cilindro de platino e iridio conservado desde 1889 en la Oficina Internacional de Pesas y Medidas (BIPM), basada en Sèvres, cerca de París. Como no es posible calibrar todas las balanzas del mundo en función de esta pieza, existen copias. Y es ahí donde el sistema empieza a fallar.

A pesar de que el prototipo y las copias fueron fabricados en la misma época, bajo el mismo método y conservados en las mismas condiciones, de forma aleatoria se contraen o ensanchan ligeramente con el paso del tiempo.

Si bien el sistema fue revisado en diversas oportunidades, es la primera vez en la historia que se redefinen cuatro unidades base a la vez y con colaboraciones simultáneas en todo el mundo. “Este cambio no afectarán los resultados de las mediciones en la vida cotidiana, pero sí tendrá un gran impacto al más alto nivel de exactitud en la ciencia y la tecnología”, anticipó Laiz, quien también preside el Sistema Interamericano de Metrología.

Qué pasará con las compras

En el caso del kilogramo, no será necesario modificar las balanzas de los comercios.

Sin embargo, se producirá un cambio muy importante porque actualmente esta unidad de medida está definida por un objeto físico que se guarda en la BIPM, pero en unos días estará basada en la asignación de un valor a la constante de Planck. La medición será más segura porque, por ejemplo, se estima que el patrón original del kilogramo ha perdido en un siglo 50 microgramos, debido probablemente a la pérdida de átomos.

“Será un día histórico para la sociedad si tenemos en cuenta que las mediciones no sólo son clave en nuestras actividades diarias sino también para la industria, la investigación, la innovación, el comercio y la cooperación internacional”, subrayó Laiz.

Fuente: Cronista

Comentá y expresate