Tras la sanción de una polémica ordenanza en Mar Chiquita, vecinos autoconvocados realizaron una caravana de autos en repudio de la autorización que permitirá fumigaciones "cerca de sus casas".

Decenas de automovilistas dieron una vuelta simbólica en la rotonda de ingreso a Santa Clara del Mar y las imágenes tomadas desde un drone llegaron a Ahora Mar del Plata.

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Vecinos autoconvocados de Mar Chiquita, miembros de la Asamblea "Paremos el desierto verde", consideraron que una ordenanza sancionada por el Concejo Deliberante durante la cuarentena es "antijurídica, inconstitucional y atenta contra la salud pública", ya que permitirá fumigaciones "muy cerca de sus casas".

Los asambleistas calificaron de "nefasta" a la ordenanza de manejo responsable de los productos fitosanitarios sancionada el 13 de mayo pasado por concejales marchiquitenses.

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"Necesitamos unirnos como comunidad para exigir que las producciones agropecuarias sean respetuosas con nuestra salud y la naturaleza. La ordenanza aprobada es antijurídica e inconstitucional y atenta contra la salud pública", expresaron en un comunidado.

Verónica Taglioretti, bióloga e investigadora del CONICET, contó a Ahora Mar del Plata que distintos científicos demostraron al Poder Ejecutivo y Legislativo de la ciudad vecina entre 2019 y 2020 los daños que las fumigaciones generan tanto en la salud de las personas como así también en el medioambiente.

"Los concejales consideran que pueden fumigar a 150 metros de las viviendas y que no corremos ningún riesgo y están omitiendo muchísima información científica que tienen disponible", dijo la investigadora.

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Los miembros de la Asamblea "Paremos el desierto verde" habían logrado que concejales de distintos bloques firmaran un compromiso ambiental que con la aprobación de la ordenanza consideraron como "una burla". "Una vez más, los concejales hicieron oídos sordos sancionando una ordenanza en la cual omiten información importante", agregaron.

El proyecto de ordenanza aprobado por el HCD por ejemplo establece una zona de exclusión de 150 mts a partir de la zona urbana (Art. 27), 50 mts en zonas rurales pobladas (Art. 28), 200 mts para escuelas rurales (Art. 29), 25 mts de cuerpos de agua superficiales. También establece “corredores” dentro de las zonas pobladas para los tractores fumigadores (mosquitos) con todo lo que ello conlleva para la salud de les vecines que viven ahí (Art. 13).

Las zonas de exclusión de las fumigaciones que se indican en la ordenanza, según los asambleístas, son "ridículas y atentan contra la salud y el medio ambiente". Al mismo tiempo objetaron que "permitir fumigar con productos de banda verde o azul a 150 m de las viviendas es de una irresponsabilidad terrible que nuevamente atenta con la salud de la población".

Los vecinos apelaron a informes que dan cuenta que el Glisfosato es etiquetado como un fitosanitario de banda verde (de menor toxicidad), pero no obstante la la Agencia de Investigación sobre el Cáncer (IARC), dependiente de la Organización Mundial de la Salud (OMS), declaró al Glifosato como probable cancerígeno, en el mes de marzo de 2015.

"Los mismos funcionarios que nos protegen de manera extrema y rigurosa ante los efectos del Covid 19, nos exponen a las fumigaciones con agrotóxicos a distancias irrisorias, sabiendo que uno de los efectos de los agrotóxicos es la debilitación del sistema inmunológico de la población, haciendo que la misma quede más vulnerable", concluyeron.

Los asambleistas solicitaron la intervención del intendente Jorge Paredi para que vete esta ordenanza "en beneficio de la ciudadanía".

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