El 27 de diciembre del año pasado le informaron que no seguiría formando parte del panel de El Diario de Mariana, pese a que estaban en plena etapa de negociación para renovar el contrato. "Fue un golpe muy duro", reconoce Carmela Bárbaro en una nota con la revista Pronto.

"No me deprimí, pero tampoco me lo esperaba y no tenía un plan B. Por suerte no me agarró en mi peor crisis económica porque no estaba endeudada ni tenía que pagar un crédito. Pero vivo de mi trabajo y si no trabajo, no cobro", explicó en la entrevista.

Fue entonces cuando manifestó su enojo: "Además no me indemnizaron. Hay una precarización laboral que se tiene que discutir, porque esto le puede pasar a cualquiera. Igual lo que más me entristeció es que me puse la camiseta de la empresa durante cinco años y me despidieron de la peor manera".

"Lo digo porque me mandaron a hablar con un desconocido, una persona con la que no arreglaba habitualmente mis contratos. Sentí que estaban desconociendo mi laburo, mi historia en ese lugar, mi trato y mis valores", agregó.

Cuando le preguntaron si era cierto que ella no había aceptado la propuesta económica que le hicieron, fue contundente: "No es verdad. Me echaron y no fue en los mejores términos".

Carmela tampoco tiene claro si hubo temas políticos en el medio. "No lo sé, porque nadie me explicó nada. Me sorprendí porque teníamos grabados los programas del 31 de diciembre y 1° de enero y uno de ellos lo habíamos hecho con mi papá. Si me vas a echar, no me hagas grabar con mi papá", se quejó.

Hasta que le preguntaron por la actitud de Mariana Fabbiani, la conductora del ciclo, quien estaba de vacaciones en la fecha en que se tomó la determinación de separarla del programa junto con Luis Bremer.

"Mariana estaba de vacaciones y me mandó un mensaje. Después dejó de responderme. Me decepcionó porque me hubiera gustado tomar un café con ella. Ella es la conductora del programa, pero también la mujer del dueño de la productora. Es un doble rol difícil y tiene que elegir en qué lugar ponerse", aseguró.

Fuente: Clarín

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