El presidente Mauricio Macri y la diputada Elisa Carrió se reunieron en la quinta de Olivos con el doble objetivo de bajar la tensión de las últimas horas tras la salida de Federico Sturzenegger del Banco Central y, al mismo tiempo, enviar una señal de unidad luego de que la diputada nacional amenazara con "romper" el espacio.

La líder de la Coalición Cívica, que había expresado su malestar por la media sanción a la ley de aborto legal en la Cámara de Diputados, arribó a Olivos cerca de las 17.20 para reunirse con el jefe de Estado y para mantener dos encuentros de trabajo, uno para analizar la situación de las Fuerzas Armadas y otro la situación de las PyMes, con dificultades para financiarse y exportar.

El ingreso y la salida de la diputada fueron notoriamente distintos. Llegó con cara de preocupada y anteojos negros aunque no había sol, y tampoco se los sacó cuando mantuvo un breve diálogo con los periodistas que la aguardaban. Al ingresar a la residencia presidencial, Carrió sostuvo que no dejará de acompañar al presidente, rechazó la posibilidad de quebrar la coalición de gobierno y aseguró que "el dólar es flotante, ya va a bajar"."Estoy al lado de Macri, sobre todo en crisis", señaló en ese momento.

Al salir, se la vio de excelente buen humor, sonriendo y fumando, aunque ya no quiso hablar con la prensa. Después, se supo, había logrado convencer al Presidente que se distribuyera una foto eminentemente política donde solo estaban ambos, algo que los responsables de la comunicación del Gobierno no querían.

En rigor, la reunión fue planteada como un encuentro de trabajo para hablar de los problemas de exportación de las PyMEs, y Olivos se pretendía que la foto que se difundiría estaría integrada por Macri y Carrió, pero también por el jefe de Gabinete, Marcos Peña, el ministro de Producción, Francisco Cabrera, y el secretario de Comercio, Miguel Braun. Pero Lilita ganó la parada y la foto oficial fue una de ella sola con el Presidente, aumentando el volumen político del encuentro.

También mantuvo una reunión con el ministro de Defensa, Oscar Aguad, donde participaron otros dos funcionarios de la Jefatura de Gabinete, Fulvio Pompeo y Fernando Sánchez, porque Carrió manifestó su preocupación por la participación de las Fuerzas Armadas en seguridad interna. "Le explicaron que no hay nada más alejado que eso", se informó al concluir el encuentro.

Al llegar, "Lilita" buscó moderar el enojo que exhibió el jueves por la mañana en el recinto de la Cámara de Diputados diciendo que"no era un enojo con la votación, sino con el presidente de la Cámara (Emilio Monzó) que no me daba la palabra y no me la da hace dos años".De todos modos, lo hizo con gesto adusto.

"Lo mejor de la jornada es que no hubo violencia", rescató al ingresar la líder de la Coalición Cívica, que consideró que si se hubiera rechazado el proyecto de despenalización podrían haberse producido incidentes en las inmediaciones del Congreso con los militantes que estaban a favor.

A la vez, apuntó contra Cristina Kirchner por anticipar su respaldo a la iniciativa en el Senado, pese a haber estado en contra tiempo atrás, e ironizó: "Parece que las convicciones se cambian cada media hora".

Durante todo el día, la Casa Rosada evitó comentar la situación del dólar, que tiene en vilo a la población. Trascendió que el Presidente no mantuvo ninguna reunión con el recientemente designado presidente del Banco Central, Luis Caputo. Y cada vez que se cruzó con algún funcionario se mostró confiado en que "Toto está trabajando en el asunto, la semana que viene empezará a acomodarse".

A su equipo, Carrió le transmitió que "la designación de Caputo es una muy buena noticia" y se mostró confiada, como el Presidente, que en pocos días más la situación cambiaria tenderá a normalizarse.

Fuente: Infobae.

Comentá y expresate