Hace casi diez días, sus frases sobre "el flan" repercutieron a todo nivel y generaron una polémica de la que aún se sigue hablando.

Sin embargo, lejos de resguardarse públicamente, Alfredo Casero volvió a la carga, esta vez como invitado deA dos voces, el ciclo que conducen Marcelo Bonelli y Edgardo Alfano por la pantalla de TN.

"Es un momento de incertidumbre en todo el mundo. Argentina, un país que está saliendo de una hecatombe, que es utilizada políticamente", fue una de sus primeras definiciones, fiel a su estilo, para luego referirse a la brusca suba del dólar en la última semana.

"Pasará, sacaremos dos ceros, haremos todas las porquerías que hemos hecho los argentinos para sobrevivir", sentenció.

"Macri es un funcionario que debe hacer las cosas bien, no tenemos reyes. Macri, Cadorna, el que usted me quiera enumerar, pero en realidad el que quiere es el pueblo. El dólar va a pasar como pasamos cosas terribles en el anterior gobierno, y el anterior y el anterior. Yo no le puedo dar demasiada pelota a eso porque es un termómetro falso", sentenció.

"Tiene que terminar con la mentira de antes para atacar a la mentira de ahora. Estas pruebas horrorosamente claras de lo que ha pasado, y esto que es la realidad, el dólar se fue al cara…. El miedo también hace que la gente se largue a poner la plata en lo que tiene y no a comprar", analizó, para luego referirse a su famosa frase sobre "el flan".

"Fue simplemente explicarle una cosa a alguien. El problema de la desunión, que volvió a hacer esta grieta que existió toda la vida. Si sirvió para que a alguien se le aclarara, mejor todavía", expresó con ironía.

"La grieta se abrió porque yo quiero ir para adelante, no me importa quién esté en el poder, me duele que se quiera atentar contra la República. Que le peguen abiertamente al presidente, pero que no lo traten de destituir. Fue una actitud errática, de amenaza constante", comentó.

"Esa marcha fue una advertencia desde el corazón de un montón de gente. No vaya a hacer que se demuestre que el pueblo va a tener la verdadera incidencia que debe tener en sus ediles. Es muy probable, pierden el tiempo también, porque están desoyendo que hay un pueblo que no va a permitir que eso pase", analizó sobre la marcha al Congreso.

"Yo casi me muero, yo sentí morir muchas veces. No me importa que me alaben, son los ocho vientos, hay que pasar estos ocho vientos, no me importa perder el trabajo, no me importa nada. Si quieren que haya una grieta adelante", subrayó, para luego hacer referencia a sus desafortunadas frases sobre las Abuelas de Plaza de Mayo que le valieron muchas críticas.

"Era comprensible, el pibe tiene una historia, yo ya pedí disculpas por eso también. Y después hay mucha gente que se agarra de eso porque es una vaca sagrada del kirchnerismo. Yo creo que se apropió de todo lo que significaba izquierda", definió.

Claro que también mostró sus cuestionamientos para el actual Gobierno y el presidente, Mauricio Macri. "Tener el pecho absolutamente frío, de ver con qué tranquilidad pasmosa lo dejan solo al presidente. Es como que no accionan por alguna causa, estamos acostumbrados al tiempo de los abogados. El ingeniero debe presentar un proyecto y terminar la obra, el abogado va a tratar en lo posible de acomodar la situación dentro de la ley, y esos largos tiempos de todo hacen que la vida se pase, que se mueran los jubilados", lanzó.

"Yo tuve una reunión con Macri en la cual le hablé de los carruajes presidenciales que fueron llevados a arreglar. De lo que hablé no creo que haya sido demasiado importante. Lo que escuché en el poco tiempo que estuve ahí es que sabe todo lo que pasa. Ese fue mi único encuentro que tuve", recordó su encuentro con el primer mandatario.

"La Asociación Argentina de Actores dijo horrores de mí, me levantaron de la Universidad de Tucumán, que se llena hablando de los derechos humanos. Todos sabemos cómo se utilizan los medios para poder destruir a alguien. Venimos de doce años de Víctor Hugo Morales, de 678, dense cuenta que alguien estaba utilizando la figura de ustedes para destruirlos", expresó consultado por la suspensión de algunos de sus shows en distintas plazas del interior del país.

"Si eso no te remueve la sangre a mí me la remueve. Ojalá este Gobierno cuide bien lo que hace, porque después van a tener que poner la cara ellos. Nosotros no podemos crecer a veinte años. La última vez que fui a Japón me dicen que cambiaron tres veces los tres en seis años, nosotros tenemos los mismos trenes hace 50 años. Si tengo que perder todo, incluso mi honor, lo haré", afirmó luego de que el ciclo emitiera un informe comparativo sobre el equivalente en kilómetros a los bolsos con dinero de la corrupción.

"Soy argentino, batmaniano porque no me importa perderme en abismos negros y vaporeciano porque no llegaré muy lejos tal vez pero no he agarrado la corteza para tener luz", se definió, fiel a su estilo, para luego concluir haciendo alusión al nombre de su espectáculo, ¿De qué no se puede hablar'

"De todo esto que me han pegado no se puede hablar. Jamás hice nada político, me encanta hablar de lo que no se puede hablar", concluyó, no sin antes compartir con los conductores la receta del flan, ese del que aún se sigue hablando, a favor o en contra, según quien lo tome como referencia.

Fuente: Infobae

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