Un joven británico casi muere por culpa de una infección mortal provocada por morderse las uñas. Luke Hanoman comenzó a sentirse mal después de comer parte de la piel del costado de la uña. Durante una semana, el joven comenzó a sentirse mal, pero pensó que se trataba de otra cosa.

Así, pensó que tenía síntomas similares a la gripe, sin darse cuenta de que una sepsis gravísima se estaba extendiendo a través de su sangre.

Pero cuando finalmente lo llevaron al hospital, pasó cuatro días bajo observación las 24 horas y le dijeron que tenía “suerte de estar vivo”. Una vez recuperado, este empleado de almacén de Birkdale (Inglaterra) está tratando de crear conciencia sobre los síntomas.

“Solía morderme las uñas todo el tiempo. Era algo nervioso. Y un día mordí la piel por el costado de mi uña. Me dolió un poco, pero no pensé más en ello. Estuve trabajando toda la semana y empecé a tener síntomas parecidos a los de la gripe que empeoraban gradualmente. Sudores fríos, temblores y luego de golpe tenía calor. Entonces mi dedo comenzó a hincharse”, explicó al diario The Mirror.

”Empecé a sentirme muy raro y no podía concentrarme”, afirma Luke, que tiene dos hijos de seis y cinco años. Este joven se fue a su casa a descansar. “Pensé que podría dormir. Me acosté el viernes a la noche y trabajé a las dos de la tarde del día siguiente”, señaló.

La mamá lo visitó en la casa y lo vio tan mal que lo tuvieron que llevar en ambulancia al hospital. Allí se dieron cuenta de que tenía líneas rojas en todo el cuerpo, un signo común de una infección.

Finalmente pasó cuatro días en el Southport Hospital, donde pudo recuperarse. "Fue bastante aterrador", recuerda. "Me dijeron que tuve suerte, que estuve muy cerca de un shock séptico".

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