Peritajes genéticos permitieron determinar que las manchas de sangre que tenía en sus ropas Verónica González, acusada de asesinar en su casa de Miramar a su marido, Carlos Bustamante, correspondían a la víctima.

El informe complica la situación de la mujer que está detenida en la Unidad Penal N°50 de Batán, procesada por homicidio agravado por vínculo y alevosía, y con una suma de pruebas acopiadas en la causa que la ubican definitivamente como la principal sospechosa.

Fuentes judiciales confirmaron que llegaron a manos del fiscal Rodolfo Moure –reemplaza por unos meses a su colega Florencia Salas, en uso de licencia- estos estudios de ADN que permitieron cotejar restos hemáticos que aparecían en prendas de González con otras muestras tomadas a Bustamante.

Otras manchas de sangre, también de la víctima, fueron detectadas y confirmadas en distintas dependencias. Por ejemplo, en el baño. No hay indicios que el hombre, gravemente herido, haya llegado hasta allí.

Sobre González quedan pendientes algunos peritajes psicológicos y psiquiátricos que incluyen estudios clínicos específicos que aún están demorados y a los que los investigadores esperarán para avanzar con otros pasos del proceso.

El crimen de Bustamante es el segundo que ocurre en ese mismo domicilio, donde en 2011 hallaron asesinado a Gastón, hijo de la pareja. Si bien en principio apareció como sospechoso el novio de la hermana de la víctima, a la fecha ese homicidio no pudo ser esclarecido.

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