Verónica González se negó a declarar en la causa que investiga el asesinato de su esposo en la ciudad de Miramar.

La única imputada por el hecho no quiso brindar declaraciones ante la fiscal Florencia Salas. De esta manera, González seguirá detenida mientras avanza la investigación.

Bustamante fue atacado el viernes último mientras dormía en su domicilio ubicado sobre la calle 27 de vecina ciudad, la misma vivienda en la que su hijo Gastón, de 12 años, había muerto estrangulado en 2011 en circunstancias que jamás fueron esclarecidas.

Tras el ataque sufrido por el hombre, la fiscal que intervino en el caso, Florencia Salas, ordenó la detención de Verónica González, esposa de la víctima y madre del niño. La mujer fue imputada inicialmente por el delito de "homicidio agravado por el vínculo en grado de tentativa".

Para Salas, la acusada "bajo ningún punto de vista es inimputable". La fiscal reconoció que "la escena del crimen está alterada", pero que de todas formas cree que "es posible aclarar el crimen".

"Ya están dispuestos los análisis psiquiátricos. Hay testigos que la han visto con mucho nerviosismo, le temblaban las manos", señaló la fiscal del caso. Por otro lado, dijo que “si bien tenemos la autopsia preliminar creo que va a hablar mucho de la autoría". En esta misma linea, comunicó que "había muchas lesiones en el cuerpo”.

Por el hallazgo del señor Bustamante podemos sospechar que hubo dos momentos de agresión, en la vivienda había sangre en la habitación y en el living. No tenemos secuestrada el arma homicida, sospechamos que fue un elemento contundente con punta”, explicó Salas, respecto a la escena del crimen.

La fiscal estuvo reunida con los cuatro hijos del matrimonio pero declaró que "lo conversado" lo dejará "reservado".

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