El periodista Martín Licata, que estaba desaparecido desde el sábado, fue hallado muerto en un hotel alojamiento de la calle Ramón Falcón al 3000, en Flores. Su cuerpo, encontrado este miércoles por el personal de limpieza, estaba maniatado y con una trenza de goma sujetada a un trozo de madera alrededor del cuello, lo que hizo suponer que lo habría utilizado como un especie de torniquete.

Los testigos indicaron que la víctima había arribado al lugar con una mujer de unos 25 años a las 11.30 de la mañana y que la joven se retiró sola dos horas después, sin dar aviso de lo sucedido.

Con estos indicios, los investigadores analizan fuertemente la hipótesis de que el periodista muriera en medio de un juego sexual de riesgo, un escenario que también había sido considerado en los casos de Nora Dalmasso (2006) y del entonces subsecretario de Comercio Exterior, Iván Heyn (2011).

Este tipo de prácticas suele denominarse asfixiofilia o hipoxifilia, lo que se traduce por el placer al estrangularse o ser estrangulado durante el acto sexual.

"Este tipo de juegos con ribetes de riesgo forman parte de muchos encuentros eróticos tanto hétero como homosexuales y no se consideran un trastorno, siempre y cuando no sea una conducta imperiosa, repetitiva y necesaria para lograr el placer sexual, además de que la persona pueda perder el control de sus impulsos", había escrito el psiquiatra y sexólogo Walter Ghedin en Clarín.

Tanto la asfixiofilia como la hipoxifilia se enmarcan dentro de lo que son las parafilias, que la psiquiatría define como "perversiones o desviaciones sexuales cuya práctica es persistente y recurrente, de carácter impulsivo a ansioso, que -muchas veces- superan los límites de lo seguro".

La Fundación Argentina del Tórax agrega que "existen datos de que este juego sexual era practicado en oriente y fue introducido en Europa por los miembros de la Legión Extranjera Francesa a su regreso de la guerra de Indochina".

Fuente: Clarín.

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