A pocos días de las PASO, hay un nuevo concepto que estudia Mauricio Macri para aumentar el número de electores: el “voto estacionado” podría empujar su victoria presidencial ante la fórmula de Frente de Todos, Alberto Fernández-Cristina Fernández de Kirchner.

Este nuevo concepto de la sociología electoral lo acuñó Marcos Peña e implica una superación académica del "voto indeciso", es decir, el voto "indeciso" se "estaciona" a la espera de ir hacia el candidato que satisfaga mejor sus expectativas y sus sueños.

Peña considera que el "voto indeciso" mutará a "estacionado" en Juntos por el Cambio cuando no queden dudas del mejoramiento económico y cuando sea "evidente" la presunta mediocridad de Fernández (Alberto) como candidato presidencial del Frente de Todos, según publicó Infobae.

La posición de Fernández respecto a las Leliqs, los bancos y los empresarios, la comparación que hizo Cristina Kirchner entre Argentina y Venezuela, y la mención apologética del asesino Barreda ejecutada por Aníbal Fernández son hechos de la campaña electoral que, desde la perspectiva del Gobierno, contribuyen a pasar del "voto indeciso" al "voto estacionado".

En tanto, la flexibilidad de los mercados ante las declaraciones de Fernández, el apoyo de los empresarios al Gobierno y la ratificación institucional del Fondo Monetario Internacional (FMI) respecto al modelo económico de la Argentina, implican para la Casa Rosada un respaldo económico/político que aceleraría también la transición del "voto indeciso" al "voto estacionado".

El objetivo es que el voto indeciso se transforme durante las PASO. Este movimiento electoral implicaría que Macri-Pichetto pueden quedar a tres puntos de Fernández-Fernández. Y con esa diferencia no habría ruido en los mercados y Juntos por el Cambio llegaría con otra voluntad y otra mística a la primera vuelta.

En cambio, si el Presidente y el Jefe de Gabinete no logran arrancar el voto estacionado y el voto indeciso (perteneciente a Lavagna, Espert, Gómez Centurión) no muta, la distancia con el Frente de Todos será más amplia y el trabajo electoral más complejo.

Para los sondeos de la Casa Rosada, Fernández y Fernández de Kirchner tienen un techo en las PASO que no supera el 39 por ciento. Pero ese número se puede acercar al 45 por ciento en la primera vuelta, si la situación económica blinda los errores de comunicación y las contradicciones internas del Frente de Todos.

El Presidente y el jefe de Gabinete creen que pueden mover su apoyo electoral a través de los indecisos que deberían "estacionar" en Juntos por el Cambio. Pretenden acelerar los tiempos, saltar la espera crucial desde la primera vuelta al balotaje.

Si eso sucediera, Roberto Lavagna y José Luis Espert serían la variable de ajuste de una elección que aún tiene final abierto.

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