El 8 de julio del 2019 marcó un antes y un después en la vida de Guadalupe Ferrari. Después de ser atacada por tres perros en Punta Mogotes nada volvió a ser igual.

Al día de hoy, Guadalupe sigue con ejercicios de rehabilitación y dos de los cuatro injertos que le realizaron todavía no fueron aceptados por su cuerpo. Esta joven de 30 años, madre de dos hijas, no contó con ayuda del Estado, ni de los dueños de los perros que la atacaron, para poder salir adelante.

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Después del ataque, Guadalupe estuvo tres semanas sin poder caminar y todavía no tiene sensibilidad en el pie izquierdo. "Sigo en rehabilitación, perdí la motricidad fina de la mano izquierda y continúo con los ejercicios de kinesiología para apoyar el talón que aún se me hincha mucho", contó.

"Tengo las marcas de las mordidas por todos lados, desprendimiento de piel y todavía los injertos no están bien", afirmó Guadalupe.

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Ferrari le detalló a Ahora Mar del Plata que tiene que costearse todos sus tratamientos. Desde las inyecciones a la rehabilitación: "Sólo me llamaron desde Zoonosis para contarme lo que iban a hacer con los perros y me prestaron una silla de rueda durante una semana", contó.

"Si no fuera porque puedo pagarme una prepaga no podría realizar todos los tratamientos que necesito", se lamentó.

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En este mismo sentido, cargó contra las personas que tenían a los perros: "Yo no quiero caerle a los animales. Los propietarios no me llamaron ni una vez, no se preocuparon por mi salud", dijo. "Lo único que sé es que desde Zoonosis me dijeron que están adiestrando a los perros y los van a separar", remarcó.

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Guadalupe es fonoaudióloga y también se vio perjudicada en el ámbito laboral: "Yo trabajo por mi cuenta en el consultorio y en la casa de los pacientes. Durante dos meses no me pude mover y no cobré.Además, tuve que costear todos los trataminetos para poder recuperarme".

Por otro lado, durante tres meses no pudo estar con su perro. Porque al ser un perro grande y cachorro no podía tenerlo cerca por si le saltaba o le tocaba las piernas o los brazos. Además, tuvo en su casa distintas maquinas para fortalecer los injertos y así poder recuperarse.

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A pesar de la nula ayuda del Estado, Guadulepe logró recuperarse. Aún le queda un largo camino en su rehabilitación para poder tener plena movilidad en sus piernas y recuperar la motricidad fina en su mano izquierda.

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