Las calles pobladas con hombres y mujeres a favor y en contra del aborto en las inmediaciones del Congreso fueron la imagen más clara de que el debate atravesó a toda la sociedad, más allá de las posturas. Cuando un tema interpela de esta manera, hay una arista que no se puede objetar: su impacto político. Y no hay nadie más consciente de esto que el gobierno nacional.

Si bien el discurso de Mauricio Macri siempre fue de abrir el debate y respetar el resultado, en su entorno no son ajenos a cómo puede repercutir que salga la ley o que no salga, como es de esperarse. Por eso, cuando ya el rechazo se había impuesto -a esta hora el "poroteo" marca que serán 38 votos en contra y 31 a favor-, desde la Casa Rosada comenzaron gestiones para, según definieron, "sacar algo" y que la desaprobación no sea completa.

Detrás de esto estuvo el siempre influyente jefe de Gabinete, Marcos Peña. El objetivo era, caída la legalización, conseguir la despenalización. Que la mujer no pueda ser castigada por interrumpir un embarazo. De alguna manera sintieron que la "ola verde" no se iría tan resignada.

Para lograrlo, el jefe de Gabinete apeló al senador Humberto Schiavoni, uno de los pocos de Cambiemos que acompaña la iniciativa. Así fue que el misionero, en la noche del martes, se reunió con Silvia Elías de Pérez, una de las senadoras oficialistas que más militó por "las dos vidas".

Schiavoni le propuso a su colega que le permitiera, en la sesión de hoy, "colar" un proyecto que contemple la despenalización. Hasta le insinuó que era un pedido que venía "de arriba". Pero la legisladora tucumana fue incorregible en su posición y lo descartó de plano. La jugada le pareció "sucia", a tal punto que casi provoca la ruptura del interbloque. Los "celestes", conscientes de la victoria asegurada, no querían dejar margen para nada. El triunfo debe ser completo.

"Hay presión de Marcos", aseguró esta tarde un asesor del bloque oficialista. Pero la palabra de Elías de Pérez hablaba por todo el sector del "No", agrupados entre todos los bloques en un grupo de WhatsApp rotulado "Todos Senado Vida", que durante estas semanas se reunieron periódicamente en el entrepiso de la oficina de Esteban Bullrich, otro de los más activos de ese bando.

Las versiones también indican que el jefe de Gabinete tiene la intención de convencer al Presidente de buscar alguna alternativa, si es que finalmente el proyecto naufraga. No hay demasiadas precisiones de cuál sería, sobre todo porque de hoy ganar el rechazo, no podrá debatirse hasta el año que viene cuando comiencen las sesiones ordinarias el primero de marzo.

La maniobra del Gobierno finalmente fue descartada de plano. Schiavoni le comunicó a Marcos Peña la posición de Elías de Pérez y para evitar una grieta interna ordenó desistir. Al fin y al cabo, hoy mismo el Presidente afirmó que "no importa cuál sea el resultado, ganó la democracia".

Pero el Ejecutivo no fue el único que realizó un intento de esta envergadura. El senador Omar Perotti (PJ-Santa Fe), que según anticiparon sus voceros se abstendrá, presentó un proyecto que buscaba lo mismo: eliminar la despenalización. Al principio se creía que esto tenía adhesiones de quienes impulsan la ley, aunque luego naufragó, más que nada por lafalta de apoyo del Frente para la Victoria y de un sector del peronismo no K comandado por Miguel Ángel Pichetto.

Sucede que para lograr esto, primero debería rechazarse el proyecto en discusión -la media sanción de Diputados- y luego se pasaría a discutir el de Perotti, que sería sobre tablas y necesitaría los dos tercios de la Cámara.En el entorno del santafesino no pierden las esperanzas porque, luego de varias negociaciones, saben que hay varios senadores que votan en contra que no verían con malos ojos quitar la despenalización. Aún así, las expectativas son bajas. Conseguir los dos tercios es una meta difícil de lograr.

El texto sustituye los artículos 85,86 y 87 del Código Penal. Además, modifica la ley de salud sexual y reproductiva; incorpora al Código el fallo de la Corte Suprema en el 2012 (caso F.A.L.), que avala el aborto en caso de violación; y toma el protocolo que utiliza la ciudad de Rosario, que contempla situaciones especiales que permitan el aborto, como casos de violación o de salud, pero que no admite la interrupción voluntaria del embarazo.

Fuente: Infobae

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