La 45° Feria del Libro de Buenos Aires no fue ajena a la crisis económica que enfrenta el país y los libreros y editores que participan de esta edición, afirmaron que hubo una baja en las ventas, salvo las grandes cadenas de librerías, que afirmaron un leve incremento.

Mirta de la librería El Túnel, que hace catorce años que está en la Feria, aseguró que si bien "no hubo días específicos de mucha venta", sí "hubo un día en que se vendió la mitad de lo que habitualmente se vendía el año pasado". "Tenemos muchas ofertas y con eso aguantamos", agregó en diálogo con Infobae.

"A nivel ventas estamos entre un 5 y 10% abajo del año pasado. La crisis se siente en todos lados ", sostuvo Ignacio Iraola, director editorial de Planeta. "La entrada es algo cara —continuó— si la sumás como un grupo familiar. Pensá que la entrada de cuatro personas genera la compra de un libro. Pero la Feria es un vórtice a nivel público. Este año ha quedado claramente expuesto que los youtubers, o la juventud, han tomado la Feria".

Y agregó: "Esto es una burbuja, porque acá la gente concurre precisamente a una feria, a un paseo. Después no hay un correlato al nivel de las librerías. La venta de la Feria es una venta extraña y distinta en las librerías. La crisis en los libros es realmente muy fuerte, pero acá no se nota tanto, porque la concurrencia es la de un público ajeno a las librerías".

"El termómetro de este stand —consideró Cleopatra Caglieris del Fondo de Cultura Económica— es que hay menos gente. Regularmente no se puede ni caminar por la Feria y en estos días eso no ocurrió. Se nota la falta de gente, se puede comparar con las del año 2000 y 2001. De todos modos venimos parejo. Por suerte hay muchas actividades, aunque eso no se traduce en ventas".

Como hacen muchos libreros, pone el énfasis en los descuentos bancarios para que el público pueda comprar así como también algunas promociones especiales. "Este año la CONABIP, por ejemplo, fue una lágrima", comentó quien lleva 25 años trabajando en la Feria del Libro. "Hay que entender que la Feria es un espectáculo que se monta y que no está acorde a la realidad externa. Te doy un ejemplo sencillo: vas al baño y entrás perfectamente; ese es el mejor termómetro", concluyó.

Sin embargo, a las librerías de cadena les fue mejor. Sus stands son los más llenos. "Viene bárbaro, hay mucha gente. Para mí, más que el año pasado", dijo Axel de Cúspide. En El Ateneo tuvieron una impresión similar: "En la semana se ve más gente que el año pasado. Y feriados y fines de semana hay todavía más. Están los que buscan el precio, los que aprovechan los descuentos del bancos, también los que vienen a chusmear, aunque muchos vienen directo a comprar los que más vendemos".

"Estamos un 15% arriba", afirmó Juan Ignacio Boido, director editorial de Penguin Random House, pero de inmediato aclaró: "Aunque entendemos que es un año especial para la editorial, con el boom del libro de Cristina, y libros muy fuertes como el Indio Solari, Florencia Bonelli, José Luis Espert, Laura Di Marco, Martín Lousteau, Magalí Tajes, Claudia Piñeiro, Eduardo Sacheri, Bernardo Stamateas que a su vez convocan con sus actos a muchos lectores. Fuera de eso, el panorama de ventas no es mejor que el del año pasado".

Pero sin dudas, el gran fenómeno, no sólo de la Feria, sino de la industria editorial argentina, se llama Sinceramente, el libro de Cristina Fernández de Kirchner. A dos semanas de su publicación, la demanda fue tan grande que la editorial Sudamericana (sello de Penguin Random House) imprimió más de 200 mil ejemplares. Y parece no bastar. Ahora, en la Feria, se puede encontrar en varios lugares, sin embargo se venden muy rápido. En el stand de El Túnel, se repusieron catorce ejemplares a las 17:30. Menos de una hora después quedaba uno solo. "El libro de Cristina vuela", indicó Mirta, su librera.

Por su parte, las editoriales independientes han encontrado la forma de tener presencia en este shopping de la literatura: se han unido entre varias para formar un stand. En uno de ellos, el número 1915 llamado Sólidos Platónicos, está Víctor Malumián, editor de Godot. "Entre un 10 y un 20% abajo", aseguró. "Mucho menos que el año pasado. Cuando mirabas los tickets del stand, en años donde se vendía más, muchos se llevaban dos o tres libros y ahora ves que se llevan uno solo. Y te das cuenta cuando ves a la gente en el stand mirando y charlando, pero en la caja no hay nadie pagando. Ahí ves cómo viene el termómetro de ventas", agregó.

Comentá y expresate