La ex presidenta Cristina Kirchner presentará este jueves su libro, Sinceramente. El texto tuvo un fuerte impacto en el mercado.

Por lo pronto, resulta comprobable que, tal como dijo la ex Presidente, el texto no es estrictamente una autobiografía. Más bien podría ser definido como un autorretrato, especialmente por el modo de pintar su propia concepción y práctica de poder.

Las referencias ácidas sobre Mauricio Macri eran esperables. Pero no tanto el término elegido para descalificarlo y el remedio que imagina para –está implícito- suministrarlo en su eventual retorno.Dice que Macri es el "caos" y enfatiza que "hay que volver a ordenar la Argentina". Casi siempre en la historia política, la idea del "orden" para enfrentar el "caos" está asociada directamente al concepto de "restauración". Tal vez ese sea el mensaje, en espejo con la ausencia de renglones que insinúen replanteos personales de fondo.

Con todo, en el libro se suceden hechos más o menos públicos, pero con el sello CFK menos conocido por su intimidad y narrado en primera persona. Uno de los más impactantes posiblemente sea el de la coronación de Amado Boudou como vice en la fórmula de 2011. La sorpresa de aquel anuncio frente funcionarios, dirigentes y la propia familia presidencial es recordada porque dejó fuera de carrera a otros que parecían correr con chances.

Son varias las líneas del libro que refieren duramente a medios de prensa e inquietan más por lo que sugieren como continuidad de pensamiento que por lo que relatan. Pero en un caso, atrae especialmente por su derivación.

Otros tramos del texto suman episodios ilustrativos. Entre ellos, el que recuerda el día en que debió ser operada de un hematoma subdural, en la Fundación Favaloro. Relata que se puso "un poco paranoica" por la seriedad del médico y que llamó a Eduardo Wado de Pedro para que investigara si podía ser hijo de algún militar "acusado de lesa", esto último en referencia a causas por crímenes de lesa humanidad. Eso ocurría en 2013.

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