El escrutinio provisorio estuvo en el centro de la polémica durante los últimos días. Luego de que el gobierno reemplazara el sistema anterior, la oposición judicializó el tema porque sostiene que desde el oficialismo podrían realizar alguna maniobra.

Es que por primera vez en veinte años, la española Indra no será la encargada de realizar el escrutinio provisorio. La empresa Smartmatic ganó la licitación tras ofrecer la mitad de presupuesto que lo que costó la elección presidencial de 2015.

Se trata de una firma que nació en Venezuela y se fue casi en secreto luego de denunciar que las autoridades habían difundido que votó un millón de personas más que las que figuraban en los registros. Cuenta con antecedentes de elecciones en Filipinas e ingresó al mercado estadounidense donde brinda urnas electrónicas para las elecciones de California.

Smartmatic ya había trabajado en la Argentina en 2017, cuando consiguió el contrato para proveer las máquinas para el control biométrico que se usó en provincias norteñas. Y a principios de este año ganó la licitación para proveer el software con el que funcionarán los escáneres para transmitir los telegramas del escrutinio provisorio desde las escuelas.

Desde estas PASO debuta un nuevo sistema y compite con el resto. Hasta 2017, un camión del Correo Argentino pasaba por escuelas a retirar los telegramas y los llevaba a un Centro de Transmisión (había 215 locales). Sin embargo, si los votos no se habían terminado de contar, el camión se iba y pasaba en una segunda ronda. Eso generaba que las mesas de los lugares más alejados se cargaran más tarde y fue lo que llevó a que tanto en 2015 como en 2017, los votos de algunos lugares del Conurbano se cargaron más tarde y terminaron cambiando la tendencia sobre el final. Por eso, la Cámara Electoral exigió que para esta elección se utilizara un mecanismo para transmitir los telegramas desde las escuelas.

Mañana, este nuevo sistema tendrá el desafío de mostrar una mejora en los tiempos de difusión de los resultados provisorios (el que tiene validez legal es el definitivo, que hace la Justicia), no generar demoras en la carga y cumplir con el hecho de que cada fuerza podrá controlar la trazabilidad de cada telegrama.

El 20 de julio hubo un simulacro y hubo errores en los telegramas de La Rioja. Las autoridades explicaron que era a próposito, por telegramas mal confeccionados para ver si el sistema los detectaba, según publicó Perfil. Los periodistas presentes pidieron pruebas de que fuera así, por lo que les entregaron los telegramas con errores que desde el Correo les habían mandado a la sede de La Rioja para que los impriman y los usen en el simulacro.

Ese material llegó a expertos informáticos que los peritaron pensando que eran los telegramas que habían sido escaneados el mismo día del simulacro. Detectaron 46 vulnerabilidades en el programa utilizado, sin saber que era un tipo de archivo que no se utiliza durante todo el escrutinio provisorio.

Eso sirvió para que desde la oposición se alertara, incluso con presentaciones judiciales, sobre un escrutinio que podía ser alterado. En el medio, la Cámara Electoral retomó un reclamo de que el software utilizado sea entregado 30 días antes, algo que en ninguna elección se cumplió. Esta vez, dice la oposición, el software es nuevo. Mañana demostrará si sigue la polémica o logró cumplir con las expectativas.

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