La admisión pública de un acto de abuso por parte del senador bonaerense kirchnerista Jorge “Loco” Romero provocó una implosión en la agrupación “La Cámpora” a la que pertenece el dirigente y un cimbronazo en el parlamento bonaerense, que estaba a punto de entrar en receso.

La organización juvenil que conduce Máximo Kirchner difundió un comunicado donde afirma que “a las compañeras se les cree y se las acompaña, con el fin de hacer político lo personal”. Con el título “Sororidad (neologismo que refiere a la solidaridad de las mujeres para afrontar cuestiones de género) como forma de construcción política”, La Cámpora sostiene que “no toleraremos múltiples varas para medir las conductas de lxs compañerxs”.

El pronunciamiento no alcanzó para borrar la mancha que provocó el escándalo reconocido por el legislador camporista. Stephanie Calo, la militante que acusó a Romero de intentar forzarla a tener sexo oral en un departamento de Caballito, en enero de 2017, respondió desde su cuenta de Twitter: “A mi no se me acompañó nunca.Ni en su momento cuando lo hable con los compañeros ni ahora que se hizo público”.

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La joven reprochó también la actitud de la responsable de Género del espacio, la actual diputada Mayra Mendoza. “No hubo respuestas de su parte”, recordó Calo. El escándalo salpica a los principales referentes del nucleamiento juvenil que creció a partir del segundo mandado de Cristina Fernández y que tuvo representantes en diversos cargos y espacios del Gobierno.

Romero es el responsable de La Cámpora en la provincia de Buenos Aires. Asumió como senador provincial en reemplazo de Magdalena Sierra, quien fue elegida diputada nacional por la provincia en 2017. Fue concejal en Florencio Varela, responsable de la filial “Juventud Presente”, que orientaba Andrés “El Cuervo” Larroque –otro integrante de la cúpula camporista- y llegó a ocupar un despacho en la Casa Rosada.

El viernes, cuando Stephanie Calo hizo público por las redes el intento de abuso, Romero también escribió en Facebook que daría “un paso al costado en sus responsabilidades políticas”. Y que se sometería a un presunto “protocolo” interno de La Cámpora.

El senador intentó un descargo. "Soy un varón criado en una sociedad patriarcal", dijo y reconoció haber tenido "prácticas machistas que en ese momento parecían naturales". Sin embargo, el episodio denunciado ocurrió hace menos de dos años. Para entonces, los movimientos de lucha contra la violencia de género y la defensa de los derechos de las mujeres llevaban recorridos varios caminos en el país.

El posteo del "Loco" Romero incluyó esta aseveración: "He decidido dar un paso al costado de mis responsabilidades políticas para someterme a los procesos que determine la aplicación del protocolo". Una figura difusa que no dejó en claro su apartamiento del cuerpo deliberativo.

Hasta ahora, el Senado bonaerense no tiene una comunicación de pedido de renuncia. En el bloque kirchnerista que conduce la senadora María Teresa García aseguran que el alejamiento de la banca “es un hecho”. El fin de semana habría varias deliberaciones en los comandos kirchneristas de la Cámara Alta y de La Cámpora. Mientras, la orden fue "cerrar todos los teléfonos". No hubo pronunciamientos públicos. Sólo la comunicación desde el sitio web de la organización.

Fuentes del Senado dijeron a Clarín que la resolución se concretará esta semana. Hay dos variantes: si Romero presenta su renuncia, el presidente del cuerpo, Daniel Salvador, convocará a una sesión especial para tratar el apartamiento. En caso de que no lo haga, evaluarían alternativas para aplicar alguna sanción prevista en el reglamento interno.

A diferencia del caso del senador nacional Juan Carlos Marino (Cambiemos) denunciado por abuso por una excolaboradora, en La Plata hay relevo de pruebas. Porque está la confesión de parte.

Fuente: Clarín.

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