Desde el año 2012 que la ciudad de Mar del Plata cuenta con una planta recuperadora de residuos. La misma se encuentra ubicada en cercanías del predio de disposición final, metros antes de la intersección de la Avenida Antártida Argentina con la calle 515. La planta fue puesta en marcha por el gobierno municipal, con el objetivo de conformar un plan integral para el tratamiento de residuos y estuvo acompañada de una fuerte campaña de concientización para reforzar la ordenanza vigente, que disponía la separación de residuos en origen por parte de los vecinos.

La letra del expediente establece que aquellos residuos no recuperables deben ser dispuestos en bolsas negras, mientras que los residuos recuperables, como el papel, cartón, metales, vidrios, plásticos y textiles deberán ser dispuestos en bolsas verdes. Asimismo se estableció un cronograma de días para la recolección de estos residuos: los residuos recuperables solo serán recolectados los días martes y viernes.

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Si bien la planta de recolección y sus maquinarias son propiedad del Estado municipal, la mano de obra es aportada por la cooperativa “Común Unidad de Recuperados Argentinos” (CURA). Uno de los problemas recurrentes que denuncian desde la cooperativa es que por falta de mantenimiento e inversión por parte del municipio, es habitual que las maquinarias utilizadas para transportar los residuos se descompongan y esta situación afecta gravemente la capacidad de procesamiento de la planta.

Desde Radio Universidad, el programa “Técnicos en Periodismo” conducido por Ariel Perissinotti, Florencia Pucheu Sain y Sol Rivetta (lunes a viernes de 7 a 9 hs.-FM 95.7) dialogaron con el secretario de la cooperativa CURA, Daniel Figueroa, quien explicó que “es un problema de larga data, de este año y el anterior. Tenemos dos líneas de trabajo, una está rota hace más de un año y la otra sufre intermitencias diarias en la operatoria. Llevamos un escrito al Concejo Deliberante para que desde allí envíen un comunicado al ejecutivo y al Emsur, para que den explicaciones sobre el tema, pero hasta ahora no tuvimos respuesta”.

En ese mismo sentido, el trabajador expresó que los operarios dentro de la planta tienen miedo que las maquinarias dejen de funcionar, ya que “todos los días se rompe una cadena, un eslabón, diferentes repuestos que necesitamos para no tener que parar cada 15 o 20 minutos. La situación es insostenible”.

Con relación a la responsabilidad del Estado municipal frente a estos problemas, Figueroa recordó: “Cuando asumió el actual gobierno, dijeron que iban a solucionar todos los problemas de la cooperativa. Iban a reparar las maquinarias, que es lo principal para desarrollar la actividad de la separación y clasificación. Sin embargo, no cumplieron”.

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Según remarcó el cooperativista, el mantenimiento de la maquinaria no es un favor que se solicita al municipio sino que es la responsabilidad que le cabe en el marco del convenio que regula la actividad. “El municipio es propietario de la planta y la maquinaria. Nosotros tenemos la tenencia para gerenciar y explotar las instalaciones. De la maquinaria se deben hacer cargo ellos, sin embargo, últimamente nosotros estamos poniendo de nuestro bolsillo los bujes y las planchuelas, que son las piezas que más sufren el desgaste diario”, aseguró.

El municipio es propietario de la planta y la maquinaria. Nosotros tenemos la tenencia para gerenciar y explotar las instalaciones. De la maquinaria se deben hacer cargo ellos.

Asimismo, aseguró que hoy en día, el municipio no ofrece ninguna garantía con relación a la resolución de esta problemática. “Nos hemos reunido varias veces con D’Andrea, el titular del Emsur, y siempre promete que se harán obras y muchas cosas más, pero el último año sólo pusieron 4 chapas, y quedó todo en la nada. Simulan tener interés y voluntad, vienen a la planta, pero después nada se concreta”.

La importancia de la separación de residuos en origen

Como se mencionó previamente, la Ordenanza 18.062/2007 dispone que los vecinos de Mar del Plata deben separar en sus casas los residuos en distintas bolsas. Esta medida, además de simplificar la tarea de los trabajadores y reducir su exposición a materiales cortantes o contaminantes, tiene como objetivo sostener el correcto funcionamiento de la maquinaria que se utiliza en la planta recicladora.

En palabras de Figueroa, “al no haber una correcta separación de los residuos en la ciudad, las máquinas sufren más. Con una importante inversión del Banco Mundial, la planta se puso en marcha y se instalaron máquinas que fueron diseñadas para el material seco, clasificado en los hogares. Al no ocurrir eso, tenemos que reducir el peso de las bolsas, es decir, tenemos que abrir las bolsas y sacar la basura que contienen para que no se dañe el funcionamiento. Eso es tiempo que perdemos y el tiempo se traduce en dinero. En este momento en el que la temporada es baja, es poco lo que se produce y repercute en los bolsillos de todas las familias que integran la cooperativa”.

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Nosotros toda la vida revolvimos basura, hoy no vamos a decir que no vamos a meter la mano en la basura. La diferencia es que si el material está limpio y seco, logramos vivir un poco mejor.

Sobre el incumplimiento de la ordenanza, Figueroa sostuvo que se debe a una “falta de interés” por parte del municipio que afecta a toda la comunidad marplatense. En ese sentido, repasó que, en los inicios, en 2012, hubo un alto nivel de acatamiento por parte de los vecinos pero posteriormente, con el gobierno de Carlos Arroyo, se perdió esa continuidad en la difusión de la información sobre la separación de residuos.

“Nosotros toda la vida revolvimos basura, hoy no vamos a decir que no vamos a meter la mano en la basura. La diferencia es que si el material está limpio y seco, logramos vivir un poco mejor. Si está sucio y mojado, seguimos manipulando la materia contaminada y además el valor baja. Si a eso le sumamos el daño a las máquinas, la situación nos pone al borde de tener que parar”, explicó.

La recuperación de residuos va más allá del reciclaje

Actualmente, en la planta de CURA se procesan 70 toneladas diarias de basura, de las cuales 30 son recuperadas, ya que tienen una salida comercial, como los sachet de leche, las cajas de tetrabrik, botellas y todo tipo de plásticos. El resto se vuelve a enterrar pero tiene la ventaja que constituye material orgánico degradable y los plásticos no se seguirán apilando en el predio.

Estas 30 toneladas diarias que CURA evita que sean depositadas en el basural, además de generar un ingreso para los cooperativistas, constituyen un ahorro para el municipio, ya que el proceso de excavación, la colocación de membranas para evitar nano filtraciones de líquidos lixiviados y la generación de un sistema de contención de dichos líquidos, es muy complejo y costoso.

“Si nosotros no hacemos la recuperación de ese material todas esas celdas se irían a acoplar una al lado de la otra y eso repercute en el bolsillo de todos los marplatenses, que pagan los impuestos”, aseguró Figueroa.

Asimismo, señaló que los marplatenses abonan con sus impuestos, dentro de la boleta de agua, una tasa que se llama “Gestión Integral de Residuos Urbanos” (GIRSU). “Con esa plata se paga a empresas privadas que trabajan de enterrar la basura en el predio y cobran una cantidad de dinero muy elevada. ¿Por qué gastar tanta plata en enterrar la basura?, ¿Por qué no gastar en proveer a la cooperativa, en arreglar las dos líneas para poder llegar a las 120 personas que realmente marcó el proyecto municipal?”, se preguntó Figueroa.

¿Por qué gastar tanta plata en enterrar la basura?

Es importante recordar que en un inicio, el proyecto fue pensado también como una solución para personas que subsisten precariamente con la recolección de estos residuos del basural a cielo abierto. “El proyecto se había generado con el objetivo de absorber gran parte de las 200 personas que trabajan en el predio y seguir creciendo, haciendo otras plantas y educando. Esta es la forma seria de preocuparse por la basura de Mar del Plata y por el medioambiente. Actualmente los camiones pasan directo, el relleno sanitario se está convirtiendo en un basural a cielo abierto, como antes del 2010. El municipio le está errando bastante”, sentenció.

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Finalmente, Figueroa se refirió al estado actual del relleno sanitario y recordó que previo a la llegada de CURA, en el sector existían grandes problemas con la presencia de moscas y roedores. En ese sentido aseguró que“se está volviendo a lo mismo que antes. Lamentablemente, hoy el relleno sanitario que teníamos como ejemplo, allá por el 2012, ya está deteriorado”.

“Es necesario hacer crecer la concientización en Mar del Plata. Los vecinos tienen que saber que la separación de residuos le da de comer a miles de recuperadores en Mar del Plata. Ese granito de arena que ponen separando las bolsas, ayuda a la cooperativa y a sus asociados a poder cubrir las necesidades básicas que son el alimento, poder llevar a los chicos a la escuela y todas las cuestiones dentro de una familia.

Hoy vivimos pensando si aguanta o no aguanta la cinta y le rogamos a dios que así sea, porque no tenemos otro tipo de garantía. Pareciera que no hay una capacidad técnica, especializada. No tenemos en Mar del Plata gente capacitada para manejar los residuos”, concluyó.

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