El creador del tratamiento, Dante Beltramo, señaló a Infobae que “Se trata de una solución hipertónica de ibuprofeno (ibuprofenato sódico soluble)” que, al someterlo al sistema de nebulización, “genera partículas con efecto viricida, que al intercalarse en la bicapa lipídica de virus envueltos como el SARS-CoV-2 desestabilizan la membrana generando lisis, o sea, muerte del virus”.

Beltramo es doctor en Bioquímica, investigador principal del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) y del Centro de Excelencia en Productos y Procesos de Córdoba (Ceprocor).

En su investigación inicial, Beltramo había modificado la molécula del ibuprofeno para hacerla completamente soluble en agua y administrarlo en nebulizaciones con el objetivo de tratar a pacientes con fibrosis quística, una enfermedad genética con altas tasas de mortalidad que afecta a niños y adolescentes.

Gracias a los resultados preliminares de su estudio, en marzo del 2020, otro argentino, Alexis Doreski, médico especialista en medicina interna, neumonólogo e investigador, planteó la posibilidad de utilizarla en pacientes con COVID-19.

Las investigaciones se pusieron en curso y a principios de agosto la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat) aprobó la fase 2del estudio Pegasus, para demostrar el efecto de tres dosis diarias de ibuprofeno inhalado versus placebo, en el tratamiento de pacientes con neumonía moderada a severa causada por el coronavirus.

A esta aprobación se suma la publicación de conclusiones sobre la eficacia del tratamiento de pacientes con neumonía por COVID-19 con este método en dos revistas científicas: Springer Medizin y Pubmed.

Ambas revistas concluyeron en que los resultados de los estudios son interesantes y que son "dignos de más estudios de ensayo".

Para el estudio, se proporcionó NaIHS (50 mg de ibuprofeno, tres veces al día) además de la atención estándar (SOC) a los pacientes hospitalizados con COVID-19 hasta que se alcanzaron niveles de saturación de oxígeno mayores al 94% en el aire ambiente. Los pacientes también llevaban una capucha de contención para disminuir la aerosolización.

Los trabajos demostraron que "el ibuprofenato de sodio en solución salina hipertónica administrado directamente a los pulmones por nebulización e inhalación tiene efectos antibacterianos y antiinflamatorios, con el potencial de brindar estos beneficios a pacientes hipóxicos".

En un primer momento, el estudio fue fuertemente criticado incluso por miembros de la comunidad científica y médica, pero Doreski aseguró que los cambios favorables en los pacientes del estudio los llevaron a continuar con la investigación.

“Analizamos los cambios en las plaquetas circulantes en pacientes COVID-19 positivos que recibieron tratamiento convencional Dexametasona y Enoxaparina (Dexa-Enoxa) en comparación con pacientes tratados con terapia convencional más nebulización con ibuprofenato hipertónico alcalino (IAH). Los resultados muestran que después de 24 horas de nebulización con IAH, las plaquetas circulantes muestran un aumento de alrededor del 40% a las 24 horas y alcanzan el 65% a las 96 -resumieron los investigadores-. En pacientes con contenido de plaquetas por debajo de 200.000 por microlitro, el aumento fue del 49% y el 79% a las 24 y 96 horas, respectivamente. En pacientes con plaquetas por encima de 200.000 por microlitro, el aumento fue del 24% y 31% a las 24 y 96 horas, respectivamente”

El medicamento es producido en Argentina por Química Luar, formulado por Luis Argañaraz y Dante Beltramo, agregando una forma magistral ideada inicialmente por Guillermo García.

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