Giselle vive en Mar del Plata y quiso cambiar la historia de muchos bebés de la ciudad. Sin conocer de leyes ni de gestión pública, vio la gran necesidad que había en Mar del Plata y quiso abrir su propio hogar para niños de 0 a 2 años.

"Fue una inquietud mía, antes de la pandemia había hecho un voluntariado en el Materno Infantil y estuve en neo con bebés que no eran atendidos por ninguna mamá, me hizo preguntarme qué pasaba con esos nenes. Había hecho voluntariados en otros lados pero nunca con bebés", contó la mujer.

Tras su preocupación decidió acercarse al servicio zonal, que es uno de los equipos que trabaja en el área de niñez y funciona en La Plata. "Me comenzaron a explicar todo, me volví voluntaria en un hogar y ahí pude investigar cómo tenía que hacer para abrir uno. Vi dentro de las edades qué era lo que faltaba en la ciudad y puntualmente eran hogares para bebés. Lo transmití a mi familia y se empezó a sumar gente que me conocía", relató Giselle.

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El primer requisito para poder abrir el hogar fue armar una ONG, porque el hogar solo recibe un "convenio de cooperación" que da el Estado. La Organización se sostiene con dinero de la familia de Giselle y de la gente que colabora. Está destinada a ayudar a familias en en vulnerabilidad social con niños que están bajo el cuidado de esas familias.

"La idea de este proyecto es cambiar el paradigma de la atención de los nenes en los hogares. Buscamos generar una historia, guardamos su ropa, sus mantitas, sus juguetes, le sacamos fotos, para que nunca pierdan el contacto con su historia. La mayoría de los nenes ingresan con 15 días al hogar. Son cuidados hasta que vuelven con sus papás de origen o con papás adoptivos. La idea es que ellos tengan su historia y no quede un bache negro", detalló la mujer.

Actualmente en el hogar hay 10 nenes, de 17 días el más chiquito y de 2 años el más grande. La estructura del hogar está dividida por equipos. "Un equipo de salud que profesionales de la salud los atienden ad honorem; otro equipo son las referentes afectivas que son quienes los asisten: los alimentan, los cambian, los bañan, los duermen. Son mujeres que cada 6 horas rotan y son las únicas que cobran por su trabajo. Está también el equipo de Colaboradoras que son profesionales o amas de casa que van a hacer upa o jugar con los nenes, les hacen actividades, les van a dar amor", expuso.

Y el equipo técnico, al que pertenece Giselle, que están trabajando "la historia de los nenes con sus familias". "Algunos vienen a visitarlos y estan también los equipos que abordan las medias de abrigo que son municipales y se llaman servicios locales. Son trabajadoras sociales, psicólogas y terapistas ocupacionales. Todas hacemos informes y gestionamos todo lo necesario para estos nenes y hacemos mover la causa", sostuvo la mujer solidaria.

"Todo lo que se hace es ad honorem, nadie cobra por hacer lo que hacemos, solo las referentes afectivas porque son quienes los cuidan. Es muy difícil sostener todos los gastos que salen de la ONG que la sostenemos con mi familia y ayuda de la gente que lo hace cuando puede. Todos somos gente de trabajo que intentamos hacer algo bueno por el otro", completó.

Por mes utilizan unos 3 mil pañales y unas 60 latas de leche en polvo maternizada, además de los productos de limpieza que se necesita para tener al hogar en óptimas condiciones. "Todos son gastos y las becas son acotadas porque son convenios de cooperación. Lo sostenemos con la ONG donde ayudamos a gente que no tiene para comer, ni luz, ni abrigo, nada. Cada vez hay más. Los asistimos con alimento, ropa que nos donan y juguetes que seleccionamos", contó Giselle.

Para colaborar con el hogar y la ONG pueden acercar leche, pañales, alimentos, ropa, productos de limpieza a Mitre 2435. También está abierta la convocatoria a profesionales de la salud o de otras áreas que se quieran sumar a hacer un labor ad honorem. El contacto es 2235364877. La web: www.poniendoelalma.com.ar o por Instagram @hogar_mahatma.

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