Un oficial del Comando de Patrullas de Miramar imputado por el crimen del adolescente Luciano Olivera, asesinado de un tiro en el pecho en diciembre de 2021 durante un procedimiento policial en esa ciudad balnearia, negó este martes haber ayudado al principal acusado para encubrir el hecho, informaron fuentes judiciales.

Alejandro Cepeda, quinto policía imputado por el homicidio, brindó declaración indagatoria ante la fiscal Ana María Caro, titular de la Unidad Funcional de Instrucción descentralizada miramarense, quien le imputó el delito de “encubrimiento doblemente agravado”, por su presunta colaboración para ocultar el crimen, ocurrido tras una persecución en la madrugada del último 10 de diciembre.

En su declaración en la sede de la fiscalía en Miramar, el efectivo negó haber ayudado al oficial Maximiliano González, imputado por ser quien disparó a Olivera (16), a ocultar el teléfono celular que utilizaba durante el procedimiento que terminó con el asesinato.

La fiscal acusó a Cepeda de entregar el dispositivo a la familia de González, luego de una declaración en ese sentido que el integrante del Comando de Patrullas brindó en calidad de testigo en el inicio de la causa.

En el marco de la investigación, González cumple prisión preventiva en la Unidad Penal 44 de Batán acusado por el delito de “homicidio agravado por ser cometido por un funcionario policial en uso de sus funciones, por alevosía y por el empleo de un arma de fuego”.

También se encuentran imputados por “encubrimiento doblemente agravado y falso testimonio” el oficial inspector Nelson Armando Albornoz, y los sargentos Rocío Mastrángelo y Kevin Guerricagoitia, quienes iban en el patrullero junto a González cuando interceptaron a Olivera.

Albornoz también cumple prisión preventiva en Batán, mientras que Mastrángelo y Guerricagoitia fueron excarcelados. Cepeda también permanecerá en libertad tras su indagatoria, indicaron fuentes del caso.

En el marco de la causa, la fiscalía fijó además para el próximo 6 de octubre por la noche la fecha para realizar la reconstrucción del crimen, en la zona céntrica de Miramar.

De acuerdo a la investigación, Olivera fue asesinado tras ser interceptado por un patrullero que se interpuso delante de la moto Yamaha YBR 125 en la que se desplazaba. El adolescente recibió un disparo en el pecho al llegar al cruce de la avenida 9, entre las calles 32 y 34, cuando el móvil en el que viajaban los primeros cuatro imputados en el caso lo interceptó, y González efectuó un disparo con su arma reglamentaria tras descender del auto, e hirió mortalmente en el pecho de Luciano.

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