El consumo de carne vacuna bajó a su mínimo histórico, promediando los 47,8 kilos por habitante. Los expertos advierten que este nivel no se había registrando ni siquiera durante la crisis social del 2002. Este índice preocupa y, además, el consumo de carne suele estar presente en las campañas electorales, como en el 2019, donde Alberto Fernández centró su discurso en prometer "el regreso del asado". La oposición replica que en lugar de asado el Gobierno dio a la gente polenta.

Los programas implementados por el Gobierno no han dado los frutos esperados, considerando Precios Cuidados, la selección de cortes a precios populares e incluso restricciones a exportación para abastecer el mercado interno. A pesar de estas medidas, la carne está entre los rubros que más han aumentado sus precios en los últimos meses.

El Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPVCA) señala que la suba acumulada de los últimos 12 meses es de 68%. El último registro de mayo mostró un aumento el 6,1%.

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Consumo, oferta y precios

El mercado global está experimentando una caída de los precios de exportación de carne por una caída en la demanda, causada en parte por el shock de precios de la energía y por la retracción de la economía china debido al rebrote de Covid-19.

Algunos analistas esperan que la caída podría hacer que haya una mayor oferta en el mercado local y que, por esa vía, se logre una moderación en los precios, pero no creen que pueda asentarse en el tiempo.

El aumento en la faena también podría colaborar con la causa: la proyección es que el 2022 podría terminar con la faena de 13 millones de vacunos, un número considerado alto, pero todavía un millón por debajo del 2020.

También hay cuestiones estacionales, ya que las tareas de faena también priorizan carne de mejor o peor calidad dependiendo del momento que experimentan los salarios. Aunque la oferta no parece estar retrayéndose, el nivel de consumo continúa en niveles muy bajos.

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"Nuestra conclusión es que el gobierno se volvió a equivocar al limitar las exportaciones en la primera parte del año, dejando a un mercado cargado de mercadería para vender: hoy no tiene buen precio ni tampoco una gran demanda. El mercado interno no logra dinamizar buenos negocios ya que el salario real es muy bajo y hace que el consumo siga en niveles bajos", dijo Salvador Di Stefano.

Inversión

Además, el impacto de la situación internacional provoca que los insumos para la cría de animales sean más caros, algo que podría incidir en la oferta de carne local.

El fertilizante, fabricado a partir de la urea, subproducto del gas, es uno de los insumos que más se ha encarecido. El maíz, por implicancia, es también más caro, ya que es el principal insumo que se utiliza para engordar los animales del sector vacuno.

Con respecto al año anterior, los costos son el doble de caros: hoy se necesitan tres toneladas de soja, casi cinco de maíz y más de tres de trigo para comprar una tonelada de urea.

Este desincentivo en la compra de insumos para engordar el ganado lleva a un encarecimiento del mercado de carne vacuna.

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Cepo a la exportación

Durante la medida impuesta por el Gobierno para limitar las exportaciones para volcar la oferta al mercado local, los precios sufrieron una leve retracción, pero los gremios del sector cárnico advertían que se trataba de una cuestión estacional y que, debido a un faltante de producto posterior, habría incremento en los precios, algo que efectivamente pasó.

Lo que proponían los empresarios era que existieran incentivos para la venta de animales más gordos y que se llegue a la misma producción de carne pero con una faena de 10 millones de animales por año, en lugar de 13 ó 14 millones, algo que favorecería al crecimiento del stock.

Con los niveles actuales de faena, la mortandad y los nacimientos están equiparados y en los últimos años se redujo el número de vacunos en el país.

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Oportunidades perdidas

La decisión de limitar las exportaciones no favoreció al sector y coartó la posibilidad de vender al exterior para recomponer el stock de otros productos agrícolas. La caída de los precios por la gran retracción de la demanda china hace que los expertos también adviertan sobre la pérdida de una gran oportunidad para el sector.

"Cuando hubo oportunidad de darle salida y flujo de fondos al productor para que pudiera invertir, se le cerró la exportación a China, que nos cansamos de decir es una carne que no se consume acá. Y hoy China está cerrada, entonces lo que se ve es preocupante porque puede afectar a los frigoríficos, y eso es algo muy pesado", dijo Ricardo Buryaile, ex ministro de Ganadería durante la gestión de Mauricio Macri.

Lo que explican algunos analistas es que cuando la demanda internacional estaba alta no se exportó y ahora el mercado internacional está en peores condiciones, por lo que "los frigoríficos perdieron las ventas que podrían haber realizado en el primer cuatrimestre del año y hoy penan por la mercadería que está en las cámaras".

La advertencia de los analistas indica que el sector de la carne podría experimentar una crisis por cuestiones financieras.

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