La inseguridad. El efecto de la pandemia. El teletrabajo. Y el sueño de vivir en una casa con terreno amplio, rodeado de verde, en un lugar más tranquilo y alejado de las grandes aglomeraciones de gente. Esos son algunos de los factores que provocaron un aumento de la demanda de lotes en barrios privados de Mar del Plata.

Los desarrollos inmobiliarios viven un boom, con familias que decidieron vivir de forma permanente en los countries. Un dato: en Mar del Plata hay 22 barrios cerrados. De ese número, algunos ya están terminados y otros en pleno desarrollo.

El barrio privado Rumencó, ubicado sobre la avenida Jorge Newbery al 4500 -a unos 15 kilómetros del centro- es uno de los más conocidos. Y es, también, uno de los más buscados por la gente de alto poder adquisitivo.

La mayoría de los barrios cerrados tienen seguridad privada las 24 horas en el acceso, cerco perimetral y servicios de todo tipo: desde canchas de tenis, fútbol y hockey hasta piscinas, áreas de juegos infantiles y circuitos aeróbicos.

Además de servicios lujosos, también cuentan con calles asfaltadas, alumbrado público, red de agua potable interna, planta de tratamiento de efluentes cloacales, gas natural, TV satelital, telefonía e internet.

Los barrios cerrados están ubicados en distintos puntos de Mar del Plata. Desde Arenas del sur en la avenida Jorge Newbwery al 4500 -al lado de Rumencó- hasta Developer Park en la ruta 2. Desde Puerto Seguro en la ruta 226, a la altura del kilómetro 5, hasta Barrancas del Sur en la ruta 11. Desde Tierras del Mar en la autovía 2, a la altura del kilómetro 396, hasta el club de campo Cantera en Estación Chapadmalal.

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El primer barrio cerrado de Mar del Plata fue Marayui, inaugurado en la década del 70. Pero el auge de las familias que eligen un nuevo estilo de vida se empezó a dar partir de los años 90.

En la actualidad, las consultas no paran de crecer y se centran en casas amplias, con tres dormitorios, dependencias de servicio, pileta y jardín o parque y dos baños. El aislamiento social preventivo y obligatorio trajo como consecuencia una revalorización de los espacios verdes.

El verano pasado, muchas familias descartaron la playa por temor a contagiarse y optaron por la opción de veranear en una casa con piletay parque en un entorno seguro. Algunos turistas salieron espantados: hubo dueños que pidieron hasta 6 mil dólares por mespara alquilar una casa con pileta en enero en Mar del Plata.

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